Días de crisis para el Imperio

Umberto Mazzei

La colusión entre Wall Street y Capitol Hill (Congreso) y la Federal Reserve y la última ola de delitos bancarios, incluye estadísticas económicas gubernamentales falsas hasta acciones manipuladas con técnicas como short selling, etc. Los valores a Bolsa de New York colapsan y la Federal Reserve emite más de un millardo de millardos que regalar a los bancos para salvarlos de la quiebra y que corran de nuevo a la Bolsa a hacer sus apuestas en un intento de hacer subir los valores en que invirtieron su dinero virtual. Este desastre financiero ya anunciado en mis artículos coincide con la caída de Kabul y la fuga del títere puesto allí por Washington. No parece una noticia que vaya a hacer subir el valor del Dólar.

Estados Unidos atacó alevosamente a Afganistán con el implausible pretexto de que allí se escondía el jefe de Al Quida Osama Bin Laden a quien acusaban de haber coordinado desde una cueva en Afganistán el atentado con aviones comerciales contra las torres del World Trade Center en New York. Luego se comprobó que Osama no residió nunca en Afganistán. Después de 20 años de guerra muchos millardos gastados, muchos bombardeos de instalaciones de servicios públicos civiles como hospitales y cerca de un millón de muertos afganos (nadie conoce la cifra es sólo un cálculo educado) Los Estados Unidos debieron evacuar Kabul en una repetición ignominiosa de su fuga de Saigón. Los talibanes ya están en conversaciones con chinos, iraníes y los rusos, ironías de la historia porque el fanatismo islámico fue financiado, cultivado y equipado por Estados Unidos con la intención de provocar revueltas como la de Chechenia en el sur musulmán de Rusia. El Gobierno Chechen en el exilio tenía su sede en Londres.

Estados Unidos y la OTAN, dicen combatir el fanatismo islámico, sin embargo son aliados de una monarquía teocrática con instituciones de la más salvaje antigüedad como la lapidación de adúlteros, me refiero a Arabia Saudita madre del salafismo islámico y la mayor intolerancia autoritaria religiosa del Cercano Oriente. Mientras anima a la Arabia Saudita a seguir fundando Madrasas (escuelas) los aliados de la OTAN atacan a las pocas repúblicas laicas de población musulmana como: Irak, Siria y Libia que eran un ejemplo incómodo para la tiránica monarquía saudita. Extraña contradicción, para países que no cesan de jactarse de sus valores democráticos. Como si desde la República Romana el primer paso para un gobierno representativo no fuesen las instituciones republicanas.

El nuevo gobierno Talibán podrá jactarse de su victoria y vivir en paz y prosperidad solo si se abstiene de proclamarse Emirato Islámico, lo cual levanta la sospecha de que los jefes talibanes hayan sido comprados por Arabia Saudita que tiene el copyright de esa marca en Siria. Si insisten en esas aspiraciones que denotan un fanatismo y un apego a una visión islámica medioeval. Un tema muy mal visto por Rusia China, Pakistán y hasta la India que son sus vecinos que sólo por ese hecho ya los tienen acorralados.

Estados Unidos y sus vasallos van a estar muy ocupados con la crisis terminal del Sistema Dólar, como para rumiar ideas de onerosas aventuras militares y parece que ya han advertido a Israel que se abstenga de inventar sorpresas; porque después de la vergonzosa derrota en Afganistán no hay espacio político ni financiero para nuevas aventuras militares. Israel deberá ser muy prudente en política de vecindad, porque no puede contar con el apoyo su bestia de carga favorita. Si ataca solo a Irán, puede que sea el Gottes Dammerung (Crepúsculo de los dioses del pueblo escogido por Jehová entre los descendientes de Abraham, para dominar el mundo (Biblia decit) Irán ha desarrollado una capacidad de ataque aéreo que el Irom Dome hecho con misiles Patriot norteamericano no podrá detener. Si ni siquiera logra detener los mísiles que construyen los artilleros de Hamas.

Empieza una época peligrosa en que la coexistencia del COVID y las medidas dictatoriales adoptadas por los gobiernos OTAN con la crisis económica no es un asunto casual.