
Mientras tanto, Franco inició su segundo día en la Casa de Gobierno recibiendo a la alta jerarquía de la Iglesia católica, encabezada por el Nuncio Apostólico, Eliseo Ariotti.
La posición de la Iglesia católica durante toda la semana coincidió con la de quienes buscaban la salida del poder de Lugo a quien pidieron su renuncia, como declaró Ariotti entonces, con el argumento de la evitación de incidentes y derramamientos de sangre.
Ahora, el canal televisivo oficial religioso llamó a la población a elevar oraciones por el futuro del país y a no participar en hechos que perturben la paz social.
Por otra parte, se conoció que Lugo se instaló anoche mismo en su residencia particular, situada en la zona de Lambaré, al este de la capital.
El exmandatario, evidentemente, declinó la oferta de Franco para que permaneciera durante un tiempo en la residencia presidencial y poco más de una hora después de su último discurso a la nación partió de allí.
