Apuntes para la paleontología durante la Revolución Ciudadana
Autor: Mateo Martínez Abarca
El gobierno del presidente Rafael Correa firmará este lunes 5 de marzo, el primer contrato para explotación de minería metálica a gran escala en la historia del Ecuador. Lo hará luego de llegar a un acuerdo con la compañía de capital chino ECSA, que explotará cobre en el proyecto Mirador a pesar de la oposición mayoritaria de la población del cantón El Pangui en la provincia de Zamora Chinchipe. Según el ministro de recursos naturales Wilson Pastor, el Estado ecuatoriano recibirá de un seis a ocho por ciento de las regalías de la producción, dependiendo del precio del cobre en el mercado mundial.
En la antesala de la firma, durante la cadena sabatina del día 3 de marzo el presidente Rafael Correa afirmó que para el país “tener petróleo no es una maldición”, añadiendo que “por la mala utilización del petróleo quedamos peor que antes, en un principio, al menos.” “Por eso algunos intelectuales dicen que el petróleo es una maldición. Cualquier cosa mal utilizada es una maldición. […] Si vienen los turistas a corromper a nuestra gente, a juegos de azar, a transmitir malas costumbres a nuestra gente, el turismo sería una maldición”.
Algunas semanas antes, el 16 de febrero, en entrevista con la prensa extranjera Correa afirmó que no existe límite para el endeudamiento con China. “… Mientras más nos puedan prestar, mejor. Lo que necesitamos para el desarrollo es financiamiento y lo que más tenemos son proyectos rentables. Lo importante son las tasas y el plazo, si me prestan a largo plazo el límite es inexistente, a corto plazo es otra cosa”. (Agencia ANDES, 17 de febrero del 2011).
Hace exactamente 40 años, el dictador Guillermo Rodríguez Lara, más conocido como “el bombita”, abría las válvulas petroleras del oleoducto transecuatoriano en la termina de Balao en la provincia de Esmeraldas. Pocos días después, paseó en un jeep militar el primer barril de petróleo por las calles de Quito, como alegoría de la inauguración de una nueva época de prosperidad y desarrollo. El petróleo fue presentado así como la promesa del fin de las tribulaciones para un país que históricamente había dependido casi exclusivamente de la producción agroexportadora.
Ni cortos ni perezosos, los organismos internacionales financieros vieron que gracias al petróleo, el Ecuador podía ser un excelente sujeto de crédito. Ofertaron préstamos a intereses bajos en medio de una fuerte crisis del sistema económico mundial capitalista. Las dictaduras militares endeudaron alegre e indiscriminadamente al país, al mismo tiempo que, en la Amazonía norte; la actividad de empresas petroleras como la Texaco y la Gulf, destruía el medio natural, la salud y la vida de miles de indígenas y colonos.
Para 1981 las condiciones habían cambiado sustancialmente. La deuda externa había crecido exponencialmente desde mediados de la década de los setenta, a más de seis mil millones de dólares. Los intereses de los poderosos organismos financieros internacionales se habían, así mismo, cuadriplicado por diversos factores. Paradójicamente, el Ecuador comenzó a requerir créditos para pagar los intereses de los préstamos previos. Iniciaba así, en plena transición a la democracia, “la crisis de la deuda”.
Como médicos sorprendidos por una enfermedad, para contrarrestar los efectos de la crisis ahora los organismos internacionales de crédito impusieron a la mayoría de países latinoamericanos un cumulo de medidas de ajuste estructural, recetario que luego se conoció como El Consenso de Washington. De esta manera el Ecuador pasó de las dictaduras militares a la dictadura económica del neoliberalismo. El resto, como dicen, es historia.
El petróleo no logró transformar la matriz económica nacional. Por el contrario, la sumió en la más abyecta dependencia. Desde que en 1972 se iniciara el boom y la promesa de desarrollo, han transitado por el poder más de 14 gobiernos diferentes incluido el actual. Todos y cada uno de aquellos gobiernos, demócrata populares, social cristianos, social demócratas, conservadores, populistas, tecnocrático liberales y revolucionarios ciudadanos; han coincidido de manera casi exacta en el mismo discurso sobre el uso de los recursos naturales.
De hecho, el ministro actual de recursos naturales del gobierno de Correa (antes el ministro de Energía, minas y petróleos), tiene una larguísima trayectoria y experiencia sobre el tema, desde finales de los setenta y a lo largo de todo el periodo neoliberal. Ha sido Director Técnico del Instituto Nacional de Energía en 1978, Subgerente de Planificación de la extinta CEPE (hoy Petroecuador) entre 1979-1980, Asesor del Presidente del Congreso Nacional, en Petróleo y Minería, 1981-1983, Asesor del Contralor General el Estado en Contratación Petrolera y Comercialización externa, 1983-1984. Coordinador General de la Unidad de Contratación Petrolera, 1984-1987.
Cansa leer el currículum color negro petróleo del ministro de la Revolución Ciudadana, pero es necesario: fue Consultor del Banco Mundial 1987-1988, Gerente Financiero de Texaco, Operadora del Consorcio CEPE-TEXACO 1988-1990. Gerente General de PETROAMAZONAS, operadora del consorcio CEPE-TEXACO, 1990-1992, Coordinador General de la Unidad de Contratación Petrolera de la Séptima Ronda de Licitaciones, 01/10/93-31/02/95. Presidente Ejecutivo de Petroecuador 08/12/99 – 27/02/2000. Gerente de Operaciones de CPEB, Filial de China Nacional Petroleum Corporation (CNPC), 09/01/2001 – hasta 13/01/2007.
¿Por qué la revolución de las mentes lúcidas, las manos limpias y los corazones ardientes no podía prescindir de los servicios de tan experimentada figura? Se ha colocado en las manos de Pastor la firma del acuerdo que dará inició a un nuevo boom minero, bajo la misma promesa sempiterna de desarrollo. Esta vez prometen que no será igual, que a diferencia de los 13 gobiernos anteriores de las dictaduras y la partidocracia que decían lo mismo, ahora los recursos naturales si están en buenas manos. En las manos de dinosaurios del jurásico, vertebrados saurópsidos de cráneo diápsido, que han sido vistos para curiosidad de la ciencia moderna, anidando en las altas cumbres del Ministerio de Recursos Naturales no renovables y el Palacio de Carondelet.
Como consecuencia de su primitiva naturaleza extractivo capitalista, aquellos especímenes de fauna terrestre no quieren aceptar que la dependencia de combustibles fósiles y la explotación de minerales, no representan ninguna alternativa sostenible de desarrollo para la mayoría de primates sapiens sapiens del mundo ni para aquellos ecuatorianos que tuvimos la gentileza de entregarles el voto, pensando que esta vez sí iban a realizarse transformaciones fundamentales. Pero a los saurios, indiferentes y prepotentes como son, poco les ha importado esto o que la minería a gran escala, por ejemplo, esté catalogada como la actividad más contaminante del mundo, sea generadora del 13% de la emisión de dióxido y azufre, amenace el 39% de los bosques. O que el proyecto Mirador en concreto generará al menos 326 millones de toneladas de desechos, el equivalente a cuatro cerros como El Panecillo de Quito, y un volumen cercano a la recolección de basura de Guayaquil durante 405 años. [1]
Todo esto en medio de un enorme endeudamiento con la República Popular China, que, como afirma Rafael Correa, no tiene límites. Se dice que el gran físico Albert Einstein definió la locura como “hacer la misma cosa una y otra vez esperando diferentes resultados”. ¿Quiere esto decir que el presidente está loco? ¿Será una coincidencia que entre los sectores más complacidos con el inicio de la minería a gran escala, estén las élites económicas? El banquero Guilllermo Lasso –potencial candidato de la otra facción de la derecha que no está en el gobierno-, reaccionó con pre cámbrico júbilo en su cuenta de Twitter este primero de marzo, diciendo que la firma del contrato es una buena noticia.
En cualquier caso desde este ocho de marzo indígenas, campesinos, mujeres, estudiantes y trabajadores, iniciarán la marcha de la lucha por el agua, por la tierra, por la vida. Seres humanos que se fundirán lentamente como gotas de agua de lluvia a un largo y hermoso río, cuyo rumor anuncia ya la superación de la inviable era prehistórica del desarrollismo capitalista post neoliberal, así como la presencia, cada vez mayor, de una nueva modernidad alternativa consciente, post capitalista y post autoritaria.
Nota:
[1] Hurtado, Francisco. Minería a gran escala, insistiendo en el desarrollo insostenible. http://www.
