
El documento establece que los Estados miembros de la ONU pueden adoptar «todas las medidas necesarias» -lo que incluiría ataques aéreos- para «proteger a los civiles y las áreas de pobladas por civiles bajo ataque en Libia, incluida Benghazi», el bastión de los rebeldes opuestos al régimen del líder libio Muammar Al Gaddafi.
Al mismo tiempo, excluye la presencia de «cualquier fuerza de ocupación extranjera de cualquier tipo, en cualquier parte del territorio libio».
Además, endurece el embargo de armas a Libia y refuerza las sanciones impuestas el mes pasado al líder libio, a sus familiares y a funcionarios fieles al Gobierno.
En su preámbulo, se condena lo que el organismo multilateral ha considerado como “graves y sistemáticas violaciones de los derechos humanos, incluidas las detenciones arbitrarias, desapariciones forzosas, torturas y ejecuciones sumarias» ocurridas en Libia.
Mientras, en Libia, se adelantan los operativos militares para la reconquista de la ciudad de Benghazi. Este jueves Gaddafi pidió a los pobladores guarecerse en sus casas ante la eminente llegada de las tropas leales y el posterior enfrentamiento contra los rebeldes.
Límites no establecidos
Rusia, China, India, Brasil y Alemania fueron los países que se abstuvieron en la votación de la resolución número 1973 que habilita a los países de la ONU a tomar medidas contra el Gobierno libio.
Los cinco países coinciden en su deseo de proteger a la población civil libia y en que las fuerzas en conflicto deben poner fin inmediatamente a las hostilidades.
Además, señalaron como principal causa de abstensión el hecho de que no están bien definidos los alcances y formas del uso de la fuerza en Libia, lo que consideran perjudicial lograr lograr la paz en ese país.
