
Este veterano general de 75 años ha simbolizado más que nadie la división existente en la cúpula militar, que se ha debatido durante semanas entre ser leal a Mubarak o satisfacer las demandas populares y las presiones internacionales.
Conocido por algunos oficiales como “el perrito faldero de Mubarak”, Tantawi lleva desde 1991 como máximo responsable de Defensa en Egipto. Nunca ha fallado a su gran benefactor y, como el rais y el vicepresidente Omar Suleimán, tuvo un papel destacado en la guerra del Yom Kippur contra Israel en 1973. Ascendió al vértice de la pirámide militar egipcia, aunque más le ayudó ganarse la confianza de Mubarak.
Su fidelidad al régimen no ha sido nunca cuestionada y, por eso, Washington veía en él un candidato potencial a suceder al presidente egipcio en los próximos años si, en el curso natural de los acontecimientos, no hubiesen estallado las revueltas. A partir de ese momento, y con la calle pidiendo enfurecida la cabeza de Mubarak, Tantawi se fue soltando de las riendas del presidente para erigirse en la voz más autorizada entre la cúpula militar egipcia en las intensas negociaciones con la Casa Blanca.
No fue el único gesto de los militares. Antes de la salida del faraón, al centro de El Cairo también acudió el general Sami Hafez Enan, jefe de las Fuerzas Armadas, que se rodeó de multitudes cuando apoyó las demandas del pueblo y aseguró que el Ejército salvaguardaría su seguridad.
*Fernando Navarro, de El País
