Vemos con suma preocupación la actual situación económica y social del país, ante la parálisis que evidencia el Gobierno Nacional, que insiste en el empeño diario de atribuirle los males que nos aquejan a la oligarquía criolla, a los empresarios y al imperio yanqui, sin utilizar las herramientas con que cuenta para desactivar, con medidas urgentes y tangibles en el corto plazo, la bomba de tiempo que está por llegar a su punto máximo de efervescencia, la cual dejaría en la población consecuencias impredecibles, difíciles de cuantificar.

Desde antes del deceso del comandante Hugo Chávez, los factores adversos a la revolución han hecho el trabajo, con la anuencia de altos funcionarios enquistados en el alto gobierno, muchos de ellos disfrazados de Sandino y del ‘Che’, que le hacen el lobby a la derecha, al empresariado y a las huestes radicales del fascismo, cuya situación podría conducir a la exacerbación de la paciencia del venezolano.

El compañero Nicolás, si bien ha tratado de hacer un esfuerzo encomiable a pesar de la papa caliente que recibió tras la muerte del Comandante, insiste en mantener a ministros ineptos, sobre todo en el área económica, quienes han adoptado medidas que en nada favorecen al venezolano decente, el cual por derecho debe tener acceso a las divisas para viajar o destinarlas a compras electrónicas, y que infelizmente han metido en un solo saco, calificándolos de “raspacupos”, mientras nada se dice de los miles de millones de dólares asignados a las empresas de maletín en las que radica buena parte del descalabro económico actual, a la par de los malos manejos en la administración de una Pdvsa cada vez más endeudada y sin recursos para honrar su balanza de pagos.

Entre tanto el Ministerio Público, la Contraloría General de la República y demás órganos de justicia, mantienen silencio sepulcral sobre estos temas, dándole oxígeno a voceros de una oposición que se niega a morir, y que en la voz de sus más siniestros y radicales personajes, como María Corina Machado y Leopoldo López, buscan con las supuestas “asambleas” de ciudadanos en diferentes estados del país, calentar la calle y atizar la pugna entre hermanos, que conlleve finalmente a una eventual intervención militar estadounidense.

En cuanto a la “ofensiva” económica, aunque el presidente Maduro en un primer momento trató de poner orden ante la bestial alza de precios, especulación y desabastecimiento de rubros prioritarios, parece que las medidas quedaronancladas en los dos últimos meses del 2013. Por un lado, la escasez de productos campea en todo el territorio nacional, particularmente en aquellas regiones que por su ubicación geográfica es compleja la distribución y despacho de alimentos, y por el otro, en las zonas fronterizas, el ‘bachaqueo’ impone su ley con el contrabando de extracción ante la mirada complaciente de funcionarios corruptos, tanto civiles como militares.

Es imperativo que el Gobierno Nacional haga letra viva, y sin demagogia, el legado del comandante Chávez, sobre todo en quienes reposa la gran responsabilidad de la conducción del país en aras de llevarlo a puerto seguro. Hay que recordar que los grupos de poder no descansan, y, por el contrario, aceleran la marcha apelando a todas las cartas que tienen en mano para jugar al desgaste del pueblo y a propiciar la caída de Maduro, a quien también exhortamos a ejecutar una podade altos funcionarios ‘quintacolumnas’ que hasta el rojo predomina en el color de su lencería, pero que conspiran contra la estabilidad política y económica del país.

Para enfrentar esta coyuntura, es esencial implementar una política sostenida de distribución de alimentos en toda la geografía nacional, con los entes involucrados para el logro de los objetivos, tomando en consideración que está en juego la “papa” del venezolano. Esto conduciría a disminuir las colas en las puertas de abastos y supermercados, y la reventa de productos que ya se ha hecho costumbre en el comercio informal.

Sólo a través de mecanismos contemplados en las leyes de la República y que el Ejecutivo central se ha mostrado blandengue a la hora de aplicarlos, se podrá combatir y desmontar la actual problemática de escasez, desabastecimiento alimenticio y la voraz inflación que diezma cada día el bolsillo del ciudadano común.

Al mismo tiempo, debe impulsarse la producción de diferentes rubros, y detener con ello las importaciones de las que el país se hace cada vez más dependiente, ante el fracaso de las ejecutorias de un sinfín de organismos, ‘empresas socialistas’ y corporaciones, que sólo aumentaron la burocracia y la ineficiencia y que dieron al traste con el sector primario, evidenciándose el día de hoy en la crítica situación que vive el campesino y pequeño productor, quienes han tenido que dejar la faena en el campo y emprender el éxodo a las grandes ciudades, lo cual de no tomarse los correctivos necesarios, podría devenir en el surgimiento de las tristemente villas de miseria originarias de la oprobiosa IV república.

Alerta Nicolás, basta de verborrea, hay gente suficientemente capaz de asumir responsabilidades de gobierno, más que algunos ministros a quienes les encanta una cámara de Tv y la lente reporteril. No todo anda bien en el país como nos lo vendeVTV y otros medios oficiales. Recuerda que el enemigo no es sólo el que a diario nombras, sino también el que está adentro, agitando las aguas con una especie de invasión silenciosa hasta que pueda lograr dar el zarpazo que acabe con el sueño que tenemos millares de compatriotas de tener una tierra y patria libres para nuestros hijos y nietos. O de lo contrario, el legado del Comandante que se inmoló por ver convertida a Venezuela en un Estado de referencia a escalaplanetaria, quedará reducido a cenizas. ¡El tiempo corre!