Jim Mann
Durante buena parte de los años 60 la CIA suministró al movimiento tibetano en el exilio 1.700.000 dólares anuales para operativos contra China, incluido un subsidio anual de 180 mil dólares para el Dalai Lama, según documentos de Estados Unidos recientemente publicados.
El dinero destinado a los tibetanos y al Dalai Lama fue parte del esfuerzo mundial de la CIA durante los primeros años de la guerra fría por socavar los gobiernos comunistas, especialmente el de la Unión Soviética y el de China.
El comité gubernamental de Estados Unidos que aprobó las operaciones tibetanas es el mismo que autorizó la desastrosa invasión a Bahía de los Cochinos en Cuba. (N. de la R. La operación de la CIA contra Cuba fue planeada y autorizada durante el gobierno del presidente Dwight Eisenhower, quien dejó el poder en enero de 1961.)
Los documentos publicados el mes pasado por el Departamento de Estado ilustran la historia del Tíbet hoy, cuando China sigue acusando al Dalai Lama de ser un agente de fuerzas extranjeras que busca separar al Tíbet de China.
El programa de la CIA incluía apoyo a la guerrilla tibetana en Nepal, una sede clandestina de entrenamiento militar en Colorado, Casas del Tíbet, establecida para promover la causa tibetana en Nueva York y Ginebra, educación para los operadores tibetanos en la Cornell University y provisiones para equipos de reconocimiento.El propósito del programa es salvaguardar el concepto político de un Tíbet autónomo vivo dentro del Tíbet y entre las naciones extranjeras, principalmente la India, y construir una capacidad de resistencia contra posibles episodios políticos dentro de China comunista, explica un memo escrito por altos funcionarios de inteligencia de Estados Unidos.
Los documentos históricos que ya perdieron su carácter confidencial revelan los detalles internos del programa encubierto de la CIA, de diez años de duración, para apoyar el movimiento por la independencia del Tíbet. En esa época, la CIA se proponía debilitar el poder de Mao Zedong en China. Los tibetanos buscaban ayuda para mantener vivo su movimiento luego de que el Dalai Lama y sus partidarios huyeron del Tíbet tras una revuelta fallida en 1959 contra el gobierno chino.
Exiliados tibetanos y el Dalai Lama reconocieron que en un tiempo recibieron apoyo de los servicios americanos de inteligencia. Pero hasta hoy Washington se había negado a dar información sobre los operativos tibetanos de la CIA.El apoyo de los servicios de inteligencia de Estados Unidos a los tibetanos terminó a principios de los años 70, tras la apertura diplomática de Nixon a China, según los escritos del Dalai Lama, ex funcionarios de la CIA y expertos independientes.En su autobiografía el Dalai Lama escribió que el apoyo de Estados Unidos fue un reflejo de sus políticas anticomunistas antes que un genuino apoyo a la restauración de la independencia tibetana.Las cifras del presupuesto para el programa tibetano de la CIA están contenidas en un memo con fecha 9 de enero de 1964.
El memo fue escrito para justificar la constante financiación de las operaciones clandestinas de inteligencia.Apoyo para 2.100 guerrilleros tibetanos con sede en Nepal, 500 mil, dice el documento. Subsidio al Dalai Lama, 180 mil. Tras enumerar otros costos concluye: Total: 1.735.000. El archivo indica que esta solicitud de presupuesto fue rápidamente aprobada.Un documento posterior indica que estos gastos anuales siguieron por otros cuatro años, hasta 1968. En ese momento la CIA suprimió sus programas de entrenamiento para tibetanos dentro de Estados Unidos y redujo el presupuesto para el conjunto del programa a 1.200.000 dólares anuales.
En su autobiografía de 1990, Libertad en el exilio, el Dalai Lama explicó que sus dos hermanos se contactaron con la CIA durante un viaje a la India en 1965. La CIA acordó la ayuda, no porque les importara la independencia de Tibet, sino como parte de sus esfuerzos mundiales para desestabilizar a los gobiernos comunistas, escribió el Dalai Lama. Naturalmente, mis hermanos consideraron oportuno no darme esa información. Sabían cómo hubiera reaccionado yo.
El Dalai Lama también lamenta en su libro que la CIA haya entrenado y equipado a los guerrilleros tibetanos que hicieron incursiones en el Tíbet desde sus bases instaladas en Nepal.Lodi Gyari, representante personal del Dalai Lama en Washington, dijo la semana pasada que no sabía del subisidio anual de 180 mil dólares de la CIA, ni de cómo se gastaba ese dinero.No tengo ninguna clave, dijo Gyari. Refiriéndose en términos más generales al pasado apoyo de la CIA a los tibetanos, Gyari reconoció: Es un secreto abierto, no lo negamos.Warren W. Smith, autor de un libro reciente sobre la historia del Tíbet, dijo que cree que los documentos recién publicados son los primeros que describen las operaciones tibetanas de la CIA.
Hasta el momento, la información sobre planes de la CIA vino de exiliados tibetanos y de algunos agentes de la CIA, dijo Smith. Ninguno de los agentes involucrados tenía información detallada sobre cosas como el presupuesto.Los documentos no dan detalles sobre el subsidio anual de 180 mil dólares para el Dalai Lama. Pero sugieren que el dinero se usaba para pagar al personal y sus actividades en nombre del pueblo del Tíbet.El mismo memo de 1964 habla de seguir subsidiando el entorno del Dalai Lama en Dharamsala, la ciudad del norte de la India que albergo al Dalai Lama y fue sede del gobierno tibetano en el exilio.
Una breve historia interna de las operaciones tibetanas de la CIA indica que la administración Eisenhower primero aprobó formalmente el apoyo encubierto a la resistencia tibetana en setiembre de 1958, en un momento en que los tibetanos hacían incursiones guerrilleras contra unidades del ejército chino.Las operaciones de inteligencia estadounidenses eran supervisadas en Washington por el Comité 303, un organismo secreto del ejecutivo.
El 20 de mayo de 1959, sólo unas semanas después de la fallida revuelta tibetana, el Comité 303 aprobó el primer apoyo encubierto para el Dalai Lama, que acababa de llegar a la India. Los programas encubiertos de la CIA fueron aprobados de nuevo varias veces durante la década del 60.
Los archivos muestran que los tibetanos seguían de cerca las políticas de Estados Unidos hacia China. De hecho, a veces tenían un sentido más acertado de lo que Washington iba a hacer con China que el resto del mundo.El 6 de diciembre de 1968, un mes después de que Richard Nixon fue electo presidente, pero antes de que asumiera, el hermano del Dalai Lama le dijo a un alto funcionario del Departamento de Estado que los exiliados tibetanos tenían miedo de que Estados Unidos se pusiera de acuerdo con los comunistas chinos.
El subsecretario de estado Eugene V. Rostow le dijo que no se preocupara, que Estados Unidos no se va a poner de acuerdo con los comunistas chinos a expensas del Tíbet. En los cuatro años siguientes, la administración Nixon llevó a cabo su apertura a China, y las operaciones tibetanas de la CIA se terminaron.(C)Los Angeles Times y Clarín. Traducción: Marta Vassallo.
