Los vecinos de Mercedes no lo quieren ver ni muerto
Prensa Latina

21 de mayo de 2013.- La noticia de que el dictador Jorge Rafael Videla sería enterrado en la bóveda familiar, que está en el cementerio de Mercedes, desató un fuerte repudio por los pobladores de esa localidad de la provincia de Buenos Aires.
Organismos de derechos humanos y de la municipalidad instalaron en el muro de la entrada del camposanto carteles con los nombres de los asesinados y desaparecidos de esa zona bonaerense, reporta hoy el diario Página 12.
La Dirección de Derechos Humanos de la Municipalidad colgó de lado a lado en la entrada del cementerio 22 paneles en los que se puede leer la historia de los desaparecidos mercedinos.
Los carteles van a quedar en el lugar, para que si Videla es llevado al panteón, el cortejo deba pasar junto a los nombres de sus víctimas, acordaron los familiares de estas.
Página 12 recuerda que el cementerio es municipal y muy antiguo, donde casi todas las familias que tienen o tuvieron peso en Mercedes cuentan con su bóveda.
Los Videla no necesitan de la autorización del municipio para enterrar allí el cuerpo del dictador, aunque sí deben informarlo previamente. Hasta ahora no han realizado el trámite, señala la publicación.
La víspera, el juez federal Pablo Salas notificó a la familia de Videla que podían retirar el cuerpo para su inhumación, aunque como la causa sobre el fallecimiento todavía está abierta, no podían cremarlo.
El abogado que los representa dijo hoy al Canal 5 Nacional de la televisión que aún no han retirado sus restos y rehusó precisar dónde será enterrado.
El informe preliminar de la autopsia precisa que Videla murió el viernes pasado como consecuencia de un paro cardíaco derivado de las lesiones y fracturas que sufrió cinco días antes, al caerse cuando se bañaba.
Videla cumplía varias penas en la prisión de Marcos Paz, en la provincia de Buenos Aires por crímenes de lesa humanidad durante la dictadura que encabezó de 1976 a 1981, de los cuales nunca se arrepintió.
Actualmente era juzgado por otra causa, su participación en la siniestra Operación Cóndor, articulada por la CIA con los regímenes dictatoriales en Suramérica, período en el que desaparecieron o fueron asesinadas 100 mil personas de varios países.
Las víctimas fueron dirigentes sindicales, estudiantes, profesores, periodistas, religiosos/as, los seguidores de la Teología de la Liberación, abogados, médicos, cooperativistas, intelectuales, es decir la clase pensante de Latinoamérica.
