
La decisión permite vislumbrar que el desafío entre estas dos instituciones no termina aquí y que los islamistas, que controlan el 70% de la Cámara legislativa, están dispuestos a enfrentarse a los militares ya que para ello cuentan con el respaldo de la mayoría de la población. Las urnas han sido claras al respecto, especialmente en las legislativas, pero también en las presidenciales.
En su momento los islamistas discutieron la decisión del Supremo pero la Junta militar que preside Tantawi aprovechó rápidamente la ocasión para rodear el edificio del parlamento y no permitir que nadie entrara en la Cámara, forzando de esta manera la disolución real del parlamento.
Los militares aceptan el desafío institucional de Mursi El decreto presidencial fue muy mal acogido por los generales, que han convocado al Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas para esta misma noche. Esto puede significar que los militares aceptan el desafío institucional de Mursi.
Al disolver el parlamento, los militares se atribuyeron a sí mismos la capacidad legislativa hasta que se celebren unas nuevas elecciones. En su decreto del domingo, el presidente Mursi anuncia que el parlamento solo se disolverá para celebrar unas nuevas elecciones legislativas en el plazo de 60 días después de que se apruebe la nueva Constitución en referéndum, lo que está previsto que ocurra hacia otoño.
La primera interpretación que sugiere el decreto de Mursi es que los islamistas han decidido plantar cara a los militares, que han estado en el poder continuadamente desde la década de los cincuenta y que han reprimido significativamente a los islamistas.
La elección democrática de Mursi ha suscitado cierta preocupación en medios liberales, pero cuenta con el apoyo de Estados Unidos. El presidente Obama ya ha cursado una invitación a su colega egipcio para que visite Washington.
Mursi ha creado un «vacío constitucional» El decreto ha desencadenado una serie de reacciones de las distintas fuerzas políticas. El premio Nobel de la paz Mohammed ElBaradei ha declarado que Mursi ha creado un «vacío constitucional» y una «guerra entre los distintos poderes».
Algunos políticos islamistas, como el presidente del Parlamento, Mohamed Saad al Katatani, señalaron que el decreto devuelve al pueblo el poder que le habían arrebatado los militares.
