
Lavrov ha ratificado que la destitución del presidente sirio, Bashar al-Asad, no figura en los diálogos entre Rusia y los países occidentales, ni será aprobada por el Consejo de Seguridad de la ONU.
El titular ruso ha precisado que tales negociaciones “están en contradicción total con nuestra posición” y ha rechazado cualquier injerencia foránea, pues, ha destacado que el pueblo sirio debe decidir su futuro.
«No podemos aceptarlo (el cambio de Gobierno), ya que es el pueblo sirio quien tiene que regir su destino sin injerencia o sugerencias del exterior», ha afirmado en una rueda de prensa.
Lavrov ha aludido a una reunión sobre Siria que se celebrará el próximo 30 de junio en Ginebra, Suiza, y ha resaltado la necesidad de la asistencia de Irán y los vecinos del país árabe a dicha cita, sin antes advertir que “de lo contrario no apoyaremos estas conferencias”.
Desde el comienzo del conflicto sirio, a mediados de 2011, Rusia ha insistido reiteradas veces en buscar una solución pacífica para superar la crisis que azota a la nación árabe y ha repudiado cualquier opción militar contra Damasco.
