
La presión occidental y árabe está creciendo a un punto intolerable para obligar a renunciar al presidente sirio. La presión viene de dos direcciones:
1. Unidades de fuerzas especiales de EE. UU., Francia, Gran Bretaña, Canadá y otros miembros de la OTAN se han reunido en Jordania, junto a las unidades especiales de Arabia Saudita, Jordania y Qatar para un ejercicio militar a gran escala de diez días en Jordania que comienza 15 de mayo.
El ejercicio fue establecido por el Comando Central de Operaciones Especiales de Estados Unidos. Es el mensaje de la administración Obama a los gobernantes islámicos de Irán, a Bashar al Assad y a sus aliados moscovitas, como también su respuesta a las quejas de los gobiernos árabes y otros occidentales de que Estados Unidos no está haciendo nada para detener los “horrores” perpetrados en Siria.
Dado que todos los 12.000 soldados que se congregaron en Jordania son comandos, están dispuestos en todo momento a cruzar la frontera con Siria si se considera necesario.
2. Ciudades sirias, especialmente la capital, están siendo objeto de violentos ataques con bombas diseñados para derrumbar el gobierno de Assad. Detrás de estos ataques están los Emiratos del Golfo Pérsico, liderados por Arabia Saudita y Qatar. Fuentes de inteligencia revelan que Turquía se ha sumado por primera vez en los últimos días y está contribuyendo a introducir inteligencia. La presión militar sobre el gobierno de Assades reforzada por una campaña de terror contra sus pilares.
