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Siria ha condenado la campaña mediática internacional cuyo objetivo es socavar los pilares del gobierno del presidente sirio Bashar Al Assad. Así se expresó Bashar Jaafari, representante del país árabe en la ONU en la sesión de la Asamblea General de la ONU que se celebra en estos momentos en Nueva York.

Durante la sesión las autoridades sirias fueron severamente criticadas por la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay, que responsabilizó a Damasco de la violencia que sacudió las ciudades sirias en 2011. Según su informe, a causa de la represalias del Gobierno sirio fallecieron al menos 5.400 personas, entre ellos alrededor de 400 niños, mientras que otras 25.000 adquirieron el estatus de refugiado y otras miles desaparecieron. Pillay hizo hincapié en el presunto ataque de artillería en Homs, donde este mes murieron centenares de personas.

Por su parte, el embajador sirio recordó la actividad violenta de los grupos armados que recientemente atacaron y perpetraron atentados en varias ciudades sirias, incluido el ataque de Homs, e hizo un llamamiento para que todos los países rechacen tales acciones.

Este domingo Damasco rechazó la resolución de la Liga Árabe y acusó a algunos de sus estados miembros de mantener una postura «hostil» contra Siria. El texto de la Liga, que ha interrumpido sus relaciones diplomáticas con Siria, exige la dimisión del presidente sirio Bashar Al Assad y ofrece «cualquier tipo de ayuda política y material» a los opositores al régimen.

La propuesta árabe se parece mucho a la resolución sobre Siria que presentó Marruecos ante la ONU y que fue vetada por Rusia y China por su enfoque unilateral.

Frente a la airada reacción occidental al veto ruso-chino, Moscú y Pekín insisten en la necesidad de sentar a dialogar a las dos partes involucradas en el conflicto, en vez de aumentar únicamente la presión sobre Assad. Rusia y China promueven una solución política al problema sin injerencia militar para evitar que se repita el escenario libio.

Recientemente la Liga Árabe también propuso el despliegue en Siria de una fuerza de paz conjunta con Naciones Unidas, decisión que ya ha sido respaldada por Gran Bretaña.

Este lunes el canciller ruso, Serguéi Lavrov, condicionó dicha misión a su aceptación por Damasco y a un alto el fuego asumido por las dos partes involucradas en el conflicto.

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