Durante los años pasados, el comercio con las tecnologías informáticas, que ofrecen un acceso fácil a los teléfonos móviles, las cuentas de correo electrónico y otros datos de computación, aumentaron rápidamente, dijo el fundador de Wikileaks Julian Assange en Londres. En la actualidad no hay leyes ni reglamentaciones para la venta de este tipo de tecnología, añadió.
«Por lo general, estos programas están prohibidos en los respectivos países» que los venden, indicó un portavoz de Wikileaks. Sin embargo, países como Libia o Siria la compran y utilizan.
Wikileaks mostró cómo, entre otros, el régimen del ahora extinto libio Muamar al Kadafi espió a opositores y también aliados en el país y en el extranjero con ayuda de esa tecnología.