José Marín Silva


El presidente Barack Obama no disimuló. El mandatario estadounidense en un desesperado esfuerzo por evitar que Palestina sea reconocida como Estado miembro de pleno derecho por los miembros de la Organización de las Naciones Unidas, durante la 66a Asamblea General, celebrada en Nueva York,  lanzó su trapo rojo en la cara de  los representantes de 193 países que asisten al foro anual, alegando que no hay atajos para lograr la paz en el Oriente  Medio, por cuanto ésta,- según él-, “no se alcanza con declaraciones y resoluciones en la ONU”.  Ésta, precisamente, es la treta del Premio Nobel de la Paz quien el año pasado se mostró partidario del reconocimiento al Estado palestino y éste miércoles reculó para pronunciarse por una salida negociada con el Estado de Israel, fuera del escenario de la ONU. “Son los israelíes y los palestinos, no nosotros, los que deben llegar a un acuerdo en los temas que los dividen”, dijo Obama.

Minutos antes, en su intervención, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, asomó la firme posición de la República Federativa, a la cual se sumarán más de un centenar de países, entre ellos la República Bolivariana de Venezuela, para reconocer a Palestina como un Estado soberano, libre e independiente. En la antesala al momento crucial del evento, previsto para este viernes 23, cuando el presidente Mahmud Abbas, presidente de la Autoridad Nacional Palestina, formalice la solicitud ante la Asamblea sobre el reconocimiento de Palestina como miembro pleno de la ONU, -con base a las fronteras previas a 1967-, entre los asistentes comenzó a circular la carta que el presidente Hugo Chávez Frías dirigió al secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, y a los representantes de los pueblos del mundo, en la cual se ratifica “el total apoyo de Venezuela al reconocimiento del Estado palestino: al derecho de Palestina de convertirse en un país libre, soberano e independiente”.

En ese texto hecho público, -por la calle del medio-, el mandatario venezolano sostiene que “la resolución del conflicto del Medio Oriente pasa, necesariamente, por hacerle justicia al pueblo palestino: éste es el único camino para conquistar la paz”. Chávez puntualiza: “Duele e indigna que quienes padecieron uno de los peores genocidios de la historia, se hayan convertido en verdugos del pueblo palestino: duele e indigna que la herencia del Holocausto sea la Nakba. E indigna, a secas, que el sionismo siga haciendo uso del chantaje del antisemitismo…No olvidemos, además, que es el pueblo semita palestino el que padece la limpieza étnica practicada por el Estado colonialista israelí”. El Jefe de Estado recuerda que “desde 1948 hasta hoy, el Estado sionista ha proseguido con su criminal estrategia contra el pueblo palestino. Para ello, ha contado siempre con un aliado incondicional: los Estados Unidos de Norteamérica. Y esta incondicionalidad se demuestra a través de un hecho bien concreto: es Israel quien orienta y fija la política internacional estadunidense para el Medio Oriente.

Con toda razón, Edward Said, esa gran conciencia palestina y universal, sostenía que cualquier acuerdo de paz que se construya sobre la alianza con EE UU será una alianza que confirme el poder del sionismo, más que confrontarlo”. Chávez remata al subrayar que lo que ocurre en Palestina “no es un conflicto religioso: es un conflicto político, de cuño colonial e imperialista; no es un conflicto milenario sino contemporáneo; no es un conflicto que nació en el Medio Oriente sino en Europa”. A la par del papelón que desempeña Ban Ki Moon emulando a Poncio Pilatos al pretender lavarse las manos para salvar su responsabilidad histórica, dejándole la decisión al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, donde Washington intentará bloquear la petición; Estados Unidos,  Israel y sus aliados de Europa presionan y chantajean de manera descarada a los representantes de los países más débiles para votar en contra del reconocimiento del Estado palestino. Entretanto, Barack Obama tomó el atajo para tratar de neutralizar esta corriente de los pueblos del mundo que exigen a gritos el reconocimiento de Palestina como un Estado libre e independiente y miembro pleno de la ONU.

Aferrado a la máxima diplomática en la que “todos engañan a todos”, el presidente Obama hace lo suyo para sacar partido a la negociación por separado con la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas,  y el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, con el propósito de  ganar en el último inning. Palestina vive. ¡Zalum Aleikum!.

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