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Los partidos de la coalición de gobierno alemán de la canciller Angela Merkel prolongaron hoy un paquete de leyes antiterroristas que permiten la vigilancia de presuntos extremistas.
Puestas en vigor después del 11 de septiembre del 2001, esas reglamentaciones dan poderes especiales a los diferentes servicios secretos del país.
Sobre todo el Partido Liberal, que forma parte del gobierno de Merkel, se opuso a la extensión de la vigencia.
Después de un debate de varios meses, los miembros del gabinete gubernamentales llegaron a un compromiso.
Ahora, los requisitos para vigilar a sospechosos son más altos, el parlamento tiene más control y los datos pueden ser archivados no más que 15 años.
Sin embargo, Peter Schaar, el presidente de la Oficina Federal Alemana de Protección de Datos, criticó la nueva regulación.
Lo que estamos viviendo -dijo Schaar- es una la ampliación continua del estado de vigilancia.
También el partido socialista Die Linke (La Izquierda) se opone a la prolongación de las leyes antiterroristas.
Varios estudios demuestran que tres tercios de las escuchas son ilegales, dijo el diputado socialista Jan van Aken, que criticó -además- la falta de control de los servicios secretos por parte del parlamento.
