Luis González
Para nada es normal que luego de 11 años de gobierno y tras depotricar contra la estructura burocrátrica y retrógrada del Partido Justicialista PJ, se haya terminado pactando e incorporado a inegrantes del goierno a esta estructura caduca criticada duramente por Cristina, desde siempre.
Esta defeccción ideológica y política talvez explique buena parte de las razones que llevaron al gobierno y a sus seguidores a las más catastrófica derrota del kirchnerismo y lo vuelve a ubicar en el lugar que tuvo a inicios del gobierno de Néstor.
El nuevo escenario de burocratización de la administración K y derechización de sus ideas, pone al cristinismo en una situación de salida concertada de su dirigencia dejando un tendal de seguidores a la buena de Dios y ante un próximo gobierno pragmático que hundirá aún más a la población en falta de educación, salud, justicia, pobreza estructural y conciencia política.
El cuadro de situación se agrava ante el escarnio público de quien fuera seleccionado por la propia presidenta a ocupar la vicepresidencia (Amado Boudou) un empresario que aumentó varias veces su fortuna desde su ingreso al gobierno y que está siendo masacrado mediáticamente por el grupo Clarín, a quien no se ha podido derrotar con la fatídica y olvidada «Ley de Medios».
La debacle kirchnerista se expresa en la mediocridad de sus cuadros políticos para impulsar iniciativas más allá de las voluntades de la Jefa, quien, golpeada por una cruel realidad, realiza movidas simbólicas para intentar agitar sentimientos nacionalistas épicos sin sustento an la realidad de la población.
El sávase quien pueda se impone como política ideológica a solo 14 meses de las elecciones primarias del 2015 que abrirá los ojos de quines aún no ven el futuro que le espera a la Argentina de Scioli, Macri, Massa, Binner, Cobos o La Cámpora.
