Fernándo Rodríguez Diez
En su retorno a las funciones de gobierno, la presidenta Cristina afirmó que el salario mínimo de la Argentina es el mayo en dólares. Ocurre que desde que se inicio el año ese salario disminuyo un 20 % y las negociaciones paritarias comenzarán en marzo para realizarse un reajuste de los salarios a partir del mes de junio próximo.
Por cierto, los precios de los alimentos aumentaron durante el año 2013 un 40% y la inlación promedio estimada cha sido de un 26-28 %. Es decir, no solo que mi salario fue carcomido por los aumentos de precios fijados por las corporaciones y supermercados sino que la devaluación del peso con respecto al dólar me continuó limando mi salario en apenas 2 semanas.
Evidentemente algo no está funcionando bien en la economía argentina donde las empresas extranjeras y los dueños del país fugaron al exterior unos 90.000 millones de dólares en unos 5 años, el gobierno pagó intereses de la deuda externa por unos 43.000 millones más y las reservas en divisas del Banco Central disminuyeron en 2 años desde 54.000 millones a algo más de 29.000 en la actualidad.
Estas inconsistencias en la neokeynesiano capitalismo «en serio» implementado por el equipo económico liderado por Cristina Fernández ha llevado a aplicar mecanismos de restricción a la adquisición de dólares billete para atesoramiento, una tasa del 35% a las compras de pasajes (aéreos, terrestres o marítimos) al exterior y una tasa de importación del 50% a los productos que ingresan al país por un monto mayor de 25 dólares a las personas físicas.
Pero los salarios mínimos de quienes no viajan,ni atesoran o compran con tarjeta en el exterios se vieron erosionados por los aumentos de precios que el gobierno no quiso frenar por causa de su ideología favorable a las ganancias y a la fuga de capitales de empresas principalmente estadounidenses, quienes son las mayores beneficiarias de las políticas económicas y financieras aplicadas por el gobierno de Cristina.
La presidenta lanzó tardíamente -como cortina de humo- un subsidio (denominado PROGRESAR) de 600 pesos (75 dólares) para lograr que estudien nada menos que 1 millón y medio de jóvenes argentinos que luego de una década no estudian ni trabajan a pesar del crecimiento económico a tasas chinas, el 6% del PBI invertido en educación, el retorno de 1000 científicos del CONICET (que trabajan para las empresas sojeras y farmacéuticas de EE UU), la estatización de YPF, Aguas, trenes, fondos de pensiones, pago al FMI de 10.000 millones de dólares y demás panaceas que vislumbran meses turbulentos en el horizonte acotado del gobierno cada vez menos nac y pop que gobierna la Argentina de Monsanto, CHEVRON y Barrick Gold.
