Posible suspensión de la Copa Confederaciones

Río de Janeiro, junio 21 de 2013. – Que la Copa Confederaciones ha sido desplazada por el «despertar del gigante» es una evidencia que se vive en las calles brasileñas e incluso dentro de los estadios, donde las pancartas y los cánticos con los lemas de las protestas consiguen imponerse a las reglas de la FIFA y son alzados y aplaudidos a mitad de partido, como ocurrió en el duelo entre España y Tahití, en el Maracaná.
 

Pero lo que más preocupa a las selecciones no es el interior de las arenas, sino el volumen y el tono que están adquiriendo las movilizaciones en todo el país pero especialmente en las ciudades sedes de la Copa. Más de un millón de personas salieron a las calles en al menos 80 metrópolis brasileñas y en Río de Janeiro, Brasilia y Salvador, entre otras ciudades, hubo enfrentamientos entre la policía y los manifestantes. En Río, el centro de la ciudad se convirtió en una batalla campal y la Policía Militar cerró las arterias principales para contener el avance de la marcha que pretendía dirigirse al Maracaná.

Según la ‘Ley General de la Copa’, si el país que alberga la competición no da señales de garantizar la seguridad de las delegaciones y de los aficionados, el evento puede suspenderse automáticamente. En ese caso, un seguro millonario sería accionado.

De acuerdo con informaciones del periódico ‘Estadão’, la selección italiana ya ha expresado sus quejas a la FIFA, preocupada por la seguridad de sus jugadores que fueron recibidos con pitadas al llegar a Recife para el partido del miércoles contra Japón. El mismo diario apunta a que algunos de los futbolistas de la Roja han sido robados en el hotel de Río.

La FIFA garantizó al ‘Estadão’ que hasta ayer no se habían planteado la posibilidad de suspender la Copa. La estrategia por la que se optó fue la de blindar los estadios pero los acontecimientos de las últimas horas han desbordado todas las previsiones aunque no han impedido que el presidente de la FIFA, Joseph Blatter abandonase recientemente el país. La entidad insiste en que no se trata de una «huida» y que el motivo del viaje es para acompañar el torneo sub20. Aún así, el gobierno brasileño ha negado conocer estos planes de Blatter puesto que la previsión, según el Ejecutivo , era que el presidente de la FIFA cumpliese su agenda en Brasil hasta el final de la Copa, es decir, hasta el próximo 30 de junio.

Las manifestaciones en Brasil surgieron por el aumento de las tarifas de 20 céntimos de real (7 céntimos de euro) en el transporte público que prendió la mecha, hace unos diez días, del descontento social que pone el acento en los gastos millonarios inyectados en la Copa Confederaciones y el Mundial 2014, el abandono de unos servicios públicos precarios y otra serie de cuestiones como la corrupción, el encarecimiento generalizado de las ciudades sede de los eventos deportivos o la represión policial.