Juan Fernando Romero
Democracia a punta de bombas,
democracia a golpe y porrazo,
democracia impuesta.
¿Democracia? […]
Disfruto la única rima de este poema
que me sangra por los ojos.
Descansa en paz, Libia,
porque te han matado
después de violarte.
Nénofir
Dos bellas palabras, de una sonoridad especial, dos historias intensas, dos países que se han opuesto al imperialismo y al coloniaje desde la época en que occidente impuso el vasallaje a todos los pueblos. Dos países que tienen costas en el al-Baḥr al-Mutawāsiṭ (mar mediterráneo). Dos países asediados por el embate de la “primavera” árabe como un coletazo de una supuesta democratización de los países del área y pretexto para la intervención. Entre 1958 y 1961 Sūriyā (Siria) y el Egipto de Nasser formaron la República Árabe Unida que fue uno de los más importantes proyectos de integración, del que no estuvo ajeno Lībiyā (Libia) con la creación de la Federación de Repúblicas Árabes. La bandera Siria mantiene, con sus dos estrellas, la voluntad de unidad árabe. No es casual, entonces, el ensañamiento del Bush negro (según Macolm X, de la clase de negro (oreo) que le sirve al blanco) y sus secuaces contra estos dos países. Europa sí puede integrar pero los otros países deben mantenerse divididos y aislados para ser repartidos como la torta de la conferencia de Berlín y éste es el mensaje actual en medio de la crisis que vive ese pequeño continente de la ignominia.
Primero fue el contagio de las movilizaciones que se iniciaron en Túnez, luego la acusación de represión y luego la supuesta utilización de armas prohibidas internacionalmente (tesis utilizada igualmente en el caso de Irak) y crímenes de guerra. Éste ha sido el libreto para los países que no gozan del beneplácito del imperio en oriente medio y un apéndice de lo que Huntington llama el choque de civilizaciones. Los medios (fines) de comunicación nada han dicho en torno a la guerra mercenaria, instigada y financiada contra estos dos países; tampoco la condición de estos países que, como en el caso de Libia y aún con los indicadores de occidente, presentaba altos índice de desarrollo humano. La guerra mediática ha sido la estratagema para convencer al mundo de la “justicia” de los ataques contra estos países y el eco que encuentra pareciera sorprendente. Pero es así, en un universo dominado por la matriz de opinión del sionismo.
En este contexto, avocados al reparto del mundo, ¿será que Rusia y China cederán nuevamente en el Consejo de Seguridad de la ONU para avalar la zona de exclusión aérea como lo hicieron contra Libia? Esto implica aceptar la partitura de bombardeos desde Turquía, Israel (que ya inició su trabajo) u otro país que se preste para ser base de los aviones de la OTAN como ocurrió contra Libia. Implica admitir que en algún momento sea descuartizado Al Assad, como sucedió con Ghadafi, si no se exilia, y que ello no genere repudio alguno en los hipócritas medios occidentales que antes bien hicieron apología del linchamiento. Sera la anécdota para rodarla en internet y combinarla con el mundo del espectáculo como ocurre cuando escuadrones de derecha descuartizan a un “sospechoso” o como, unos cuantos años antes, el imperio español lo hizo con José Antonio Galán, el líder comunero colombiano, o con Tupac Amaru o con Tupac Katari. Cuatro caballos tiraban de las cuatro extremidades del “sedicioso” contra el Rey. Se explica entonces porque la España del PP (y de pronto del PS) añora esas fórmulas y mantiene a su Rey (cazando hipopótamos y callando a quien levanta su voz). Es cercana la imagen del petimetre de Aznar reunido con Bush blanco y Blair lair en las Azores; el coro de asesinos contra Irak. Bush le da palmaditas a Aznar diciéndole “buen chico, buen lacayo, vamos a reventar de bombardeos ese país”.
Pero, además, éste es el mundo del siglo XXI que parece no haber cambiado mucho de aquel del siglo XIX. Y ahí está Siria como un trofeo de nueva temporada. Tal vez la diferencia es que Europa es el martillo que manipulan a su antojo Israel y Estados Unidos y que, además, con la crisis económica galopante que lo agobia, se ensordece con la guerra para cambiar el centro de atención a la situación social explosiva que vive. Nunca había caído tan bajo ese continente que se proclama de libertades y garantías.
Queda una pregunta en el ambiente, ¿cuánto valen los votos de Rusia y China en el Consejo de Seguridad y cómo llegaron acceder a la condena en el caso de Libia? ¿Qué hubo detrás de esa decisión y que los hace resistir, hasta el momento, en el caso sirio? ¿Cuál será entonces el destino del pueblo sirio y cuánto valen sus almas? ¿Qué dirá el Irán de Rohani?
Y otra pregunta, ¿la primavera árabe qué deja y qué logra? Un invierno de pretextos que están en la piñata de 2013. Sin pretender negarla toda, ahí está Libia, en medio de la nada, que ya dejó de ser noticia a salvo porque asesinaron a un procónsul. Libia repartida entre las petroleras de occidente. Esa manipulación de 2011 termina siendo el golpe de occidente a las independencias de los años sesenta del siglo pasado. Nada de desarrollo y autonomía; continúa el coloniaje y el pillaje. ¿Cómo se repartirán Latinoamérica?
