Manuel Canoso

 

Leyendo una información relacionada a los métodos de eliminación física utilizada por los nazis, me invadio un frío en el cuerpo y recorde palabras de Evo Morales estos días: «Nuestros hermanos como (Nicolás) Maduro y otras autoridades de Venezuela van a hacer una profunda investigación, pero estoy casi convencido de que es un envenenamiento al compañero Chávez«, dijo Morales, en un discurso en el Palacio de Gobierno de La Paz.

«Parece que sólo a mi me aceptaba la comida y el café», señaló el gobernante, al contar una anécdota en la que Hugo Chávez le aceptó un taza de café en un aeropuerto boliviano, pese a que sus guardaespaldas inicialmente trataron de impedirlo.

«Chávez dijo ‘cómo va a pensar que el Evo me está envenenando’. Hizo pasar el café que le invitaba y se sirvió», recordó Morales.

Los reparos sobre el café no eran infundados: según documentos revelados por el Servicio de Inteligencia Británico, el MI5, hubo un momento en que los nazis planearon asesinatos utilizando café, chocolate y hasta cigarros envenenados.


La idea, según agentes secretos nazis capturados e interrogados, era tratar de asesinar a figuras clave de los Aliados. Esto una vez que la Alemania Nazi había ya prácticamente perdido la guerra, y todos los territorios ocupados ya habían sido liberados.


El reporte del MI5 indica que según los cuatro agentes nazis capturados, 2 meses antes de la capitulación alemana, «el veneno no estaba en forma de cápsulas de cianuro, método al que han recurrido agentes en meses recientes para cometer suicidio».


Según los documentos, hasta ahora secretos, los nazis habían estudiado varias posibilidades para cometer asesinatos estratégicos.

Uno de ellos era darle al agente un tubo con aspirinas, algunas reales y otras envenenadas.


Una vez identificada la víctima, de alguna forma debía invitársele a fumar un cigarro, (también previamente preparado) que le ocasionaría una jaqueca.


Acto seguido, el agente nazi le ofrecería una «aspirina». El mismo asesino tomaría una que no contuviera veneno para darle confianza a su blanco.


Al parecer también había un polvo envenenado que podía colocarse en libros, picaportes o mesas.


Los espías capturados no tenían consigo ninguno de estos objetos, pero según los británicos, «sus recuentos parecen algo fantásticos, pero han sido descritos con tanto detalle que debemos tener cuidado», añade el reporte del MI5.


Tanto fueron tomados en serio que después de que los espías nazis enfatizaran también que un chocolate alemán llamado «Sarotti» podía haber sido preparado con veneno, un documento del MI5 recomendó que «bajo ninguna circunstancia comida Alemana debía ser ingerida, o cigarros fumados».

 

Que se investigue profundamente la causa del deceso del presidente Chávez!!