
El programa ha sido denominado Iniciativa de Expulsión al Interior (IRI, por sus siglas en inglés), y fue aprobado meses atrás por la secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano, y el secretario de Gobernación de México, Alejandro Poire.
Asimismo, las autoridades estadounidenses indicaron que se trata de un esfuerzo bilateral entre los gobiernos de ambos países para aplicar las leyes migratorias, “dándole prioridad al trato humano de los detenidos a través de un proceso de repatriación”.
La iniciativa IRI está basada en el Programa de Repatriación al Interior de México (MIRP, por sus siglas en inglés), que entró en funcionamiento en 2004 en la ciudad de Tucson, (sur) Arizona.
Desde esa fecha y hasta 2011 se repatriaron más de 125 mil inmigrantes indocumentados en vuelos comerciales desde Tucson hasta la capital mexicana durante los meses de verano.
La repatriación procedía para todos aquellos indocumentados mexicanos sin registros criminales que eran detenidos en la zona fronteriza y se ejecutaba de manera voluntaria.
En el caso del IRI, la repatriación se aplicará de forma obligatoria a todos los indocumentados que sean detenidos por agentes de la Patrulla Fronteriza o de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) en todo Estados Unidos, después de pasar por una revisión médica y una entrevista con personal del consulado mexicano.
Se prevé que dichas personas sean trasladadas en avión a Ciudad de México, donde se les proporcionará un billete de autobús para su destino final en el interior del país.
Reportes del Instituto Nacional de Migración mexicano reseñan que desde hace cuatro años fueron devueltos a México, desde Estados Unidos, poco más de 60 mil mexicanos, en un promedio de 15 mil por año.
A pesar del acuerdo de repatriación entre ambos países, un problema en la sociedad mexicana es que si los migrantes devueltos pasan por los albergues y no son reclamados por alguna familia, inmediatamente vuelven a la calle y la mayoría busca cruzar nuevamente la frontera.
