
El especialista en energía nuclear de la Universidad de California, Daniel Hirsch, indicó que “el problema se reveló mucho más grave de lo inicialmente anunciado y plantea serios cuestionamientos sobre la seguridad de volver a encender cualquiera de los reactores”.
Después de una fuga radioactiva registrada en la planta nuclear el pasado mes de enero, los supervisores federales han investigado las condiciones en la instalación, que se encuentra ubicada a unos 70 kilómetros al sur de Los Ángeles.
Tras el incidente, que la NRC describió como “muy leve” y sin peligro para la población, uno de los reactores fue apagado. Sin embargo, la central fue clausurada completamente al detectarse un inesperado deterioro de las tuberías de transporte del agua radioactiva y las autoridades estatales debieron buscar fuentes alternativas para cumplir con el suministro de electricidad.
Southern California Edison (SCE), compañía que opera la central, presiona para retomar la producción de electricidad en al menos uno de los reactores antes del otoño boreal.
Al respecto, Hirsch expresó que “ahora sabemos que si lo hace estará operando con una gran cantidad de tuberías deterioradas”.
De acuerdo con el SCE, la central nuclear de San Onofre produce energía eléctrica para abastecer a 1,4 millones de hogares estadounidense.
