
La Secretaria de Estado, Hillary Clinton, dijo que el fracaso de los esfuerzos internacionales de paz haría la caída del régimen una inevitabilidad sangrienta.
«Debe quedar muy claro para los que apoyan el régimen de Assad que sus días están contados», expresó Clinton. «No hay duda de que la oposición es cada vez más eficaz en la defensa de sí mismos y va a la ofensiva contra el ejército sirio y las milicias del gobierno».
En una entrevista con la televisión alemana el domingo, el presidente Bashar al Assad responsabilizó a EE. UU. por el conflicto, acusándolo de ofrecer «el paraguas y el apoyo político a esas bandas para desestabilizar a Siria.»
Kofi Annan, el enviado de la ONU y la Liga Árabe para Siria, viajó a Damasco la noche del sábado admitiendo luego que su infructuosa iniciativa no podía seguir por mucho más tiempo.
«Evidentemente, no hemos triunfado. Y quizás no hay garantía de que lo lograremos», expresó.
El señor Annan dijo que el utilización de Occidente de la resolución de la ONU para promover la rebelión en Libia «creó un problema», debido a que, «los rusos y los chinos sienten que fueron engañados: Adoptaron una resolución de la ONU transformada en un proceso para un cambio de régimen».
