
«En la última década llevamos a 40 millones de brasileños a la clase media, sacamos otras decenas de millones de brasileños de la pobreza y, al mismo tiempo, redujimos drásticamente la deforestación en la Amazonía y mantuvimos el crecimiento económico», señaló la mandataria, citada por Prensa Latina.
Por ello, su propuesta se basa en un modelo económico-político basado en «crecer, incluir y proteger”, porque “ese es el modelo de desarrollo que vamos a seguir” en Brasil.
Rousseff explicó que la reducción de la deforestación en el país se logró con un trabajo de fiscalización, en el que participaron el Instituto Brasileño de Medio Ambiente, las Fuerzas Armadas, la Policía Federal y gobierno estadales, reseñó Telesur.
A las medidas fiscales se les suma la creación de alternativas de producción y renta para la población brasileña que vive de las florestas, para que puedan garantizar su sustento sin destruir el medio ambiente.
Entre los programas está Bolsa Verde, es una iniciativa que combina la fiscalización con la explotación sostenible de los recursos naturales. Actualmente, 23 mi familias en condición de extrema pobreza se benefician de este plan; que incluye la recolección de frutos, extracción de látex y la pesca artesanal, en la Amazonía.
Rousseff resaltó que el 80% de la floresta amazónica está preservada, “algo que no sucede en ninguna otra parte del mundo”.
Subrayó que en 2011 se registró el menor índice de tala de bosques.
“Haber conseguido disminuir la deforestación ilegal en 77 por ciento, cuando la comparamos con los índices de 2004, año en que Brasil presentó el Plan de Acción de Preservación y Control de la Deforestación en la Amazonía, representa un avance”, señaló la mandataria brasileña.
