
Los pobladores hallaron los cuerpos después de que la fuerza pública permitió el acceso a grupos de civiles, quienes aseguran tienen familiares fallecidos o desaparecidos, reseñó Prensa Latina.
Las nuevas víctimas elevaron a 12 el número de labriegos muertos, mientras que seis efectivos policiales fueron abatidos y 20 personas resultaron heridas.
Luego de este hecho, el presidente paraguayo, Fernando Lugo, tomó juramento al nuevo ministro de Interior, Rubén Candia Amarilla, y al comandante interino de la Policía, Arnaldo Sanabria, quienes sustituyeron a los destituidos Rafael Filizzola y Paulino Rojas, respectivamente.
En Brasil, los participantes de la Cumbre de los Pueblos, que se realiza en la ciudad de Río de Janeiro, condenaron la masacre de campesinos en Paraguay.
