
Desde el Palació del Elíseo, donde fue juramentado, destacó que Francia, como depositaria de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, es un país comprometido con el mundo (…) fiel a su vocación de defender la libertad de los pueblos, el honor de los oprimidos, la dignidad de las mujeres.
Por ello, se ofreció a ejercer el poder sin excesos y con sencillez, asegurándole a los franceses que no hay razones para la fatalidad si se movilizan todas las fuerzas.
Durante su mensaje, mencionó a los habitantes de los barrios, las ciudades, el campo, los departamentos y regiones de ultramar y señaló que “todos forman parte de Francia reunida bajo una misma comunidad de destino”.
También prometió brindarle a la juventud el lugar que le corresponde, el primero. También se refirió a la escuela pública, un elemento vital, según él, para la cohesión del país, el éxito económico y la promoción social.
«No puede haber cada vez más sacrificios para unos y más privilegios para otros», aseveró.
En el aspecto social, se comprometió a luchar con fuerza contra el racismo, toda forma de discriminación y cualquier aspecto que amenace la paz de la nación y del pueblo francés.
En el área política, subrayó que el primer objetivo será consolidar la independencia de los organismos legislativo y judicial.
En materia económica, precisó que es hora de poner la producción antes que la especulación, la inversión de futuro antes que la satisfacción del presente y el empleo sostenible antes que el beneficio inmediato.
Añadió que su Gobierno emprenderá la transición hacia una tecnología energética ecológica.
En relación a la crisis económica que afecta a parte de Europa, Hollande reiteró su proyecto de impulsar un nuevo pacto en la Unión Europea, donde se combinen medidas para equilibrar las finanzas públicas con políticas destinadas a estimular el crecimiento de la economía.
«Europa nos espera y nos observa», puntualizó el Mandatario.
Francois Hollande, de 57 años de edad, asumió oficialmente la presidencia este martes, tras haber ganado a su predecesor, el conservador Nicolas Sarkozy, con el 51,62 por ciento de los votos en las elecciones del pasado 6 de mayo.
