
«La austeridad presupuestaria afectó de manera desproporcionada a los derechos de los grupos más vulnerables, en particular los jóvenes, las personas ancianas y los gitanos”, ha sostenido el responsable en un comunicado.
Asimismo, el comisario se ha mostrado preocupado por el aumento de este flagelo social provocado por la crisis económica, como son la deserción escolar y el trabajo infantil.
«He animado al gobierno portugués a tomar medidas para evitar la reaparición de la explotación infantil», ha comentado al respeto Muiznieks, quien ha expresado además su inquietud por el trato a la comunidad gitana, población que oscila entre 40.000 y 60.000 integrantes, en el país luso, donde suelen ser objeto de discriminación.
A raíz de la crisis económica, Portugal, recibió en mayo de 2011 un rescate de la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), por un valor de 78.000 millones de euros a cambio de ejercer medidas severas de austeridad, resultando consecuentemente en un incremento de la tasa de desempleo, cifra que hoy se sitúa por encima del 15% de la población activa portuguesa.
