
El medio árabe sostiene que es el Guía Adjunto de los Hermanos Musulmanes egipcios, Jayat al Shater, quien reveló el lucrativo ofrecimiento del Rey Abdulah Bin Abdulaziz, por la libertad de quien fuera su socio comercial.
En el año 2011, cuando las protestas sociales invadieron Egipto y el pueblo reclamaba la salida del poder de Mubarak, Riad se opuso ferozmente a la caída de este régimen, como también lo hizo en Túnez, en apoyo al expresidente derrocado Zine El Abidine Ben Ali.
Desde la detención y el inicio del juicio a Mubarak, Arabia Sautida ha solicitado su liberación, pero siempre ha obtenido como respuesta el rechazo de los egipcios.
Días atrás, Riad anunció el cierre de su embajada en El Cairo y los consulados en las ciudades de Alejandría y Suez (norte), debido a las “manifestaciones y protestas injustificadas” frente a una de sus sedes diplomáticas y por las amenazas de las que presuntamente han sido víctimas sus representantes.
La posición saudí es coincidente con la del Estado de Israel, que en 2011 pidió a la comunidad internacional preservar la estabilidad del régimen de Hosni Mubarak y autorizó el despliegue de 800 soldados egipcios en la Península del Sinaí para evitar la entrada a Egipto de fuerzas extranjeras.
Las protestas surgieron en Egipto en la plaza de Tahrir, en El Cairo, después de levantamientos similares en su vecino Túnez, y concluyeron con el derrocamiento de Hosni Mubarak, después de permanecer casi tres décadas en el poder.
