
La acumulación de miles de toneladas de agua contaminada filtrada de los reactores hacia el interior de las instalaciones de la planta es uno de los principales problemas a los que se enfrenta TEPCO en Fukushima Daiichi, lo que obliga a la empresa a almacenar continuamente el líquido filtrado en contenedores especiales.
Escapes
Para paliar los posibles escapes y sus consecuencias en el mar, TEPCO anunció el pasado febrero que cubrirá con cemento el lecho marino en torno a la planta para prevenir la propagación de sustancias radiactivas. Con la operación, la eléctrica pretende cubrir el lecho marino, a 6 metros de profundidad, con una capa de 60 centímetros de cemento para evitar que el barro y la arena contaminada en torno a la central se expandan durante un periodo aproximado de unos 50 años.
Desde el inicio de la crisis nuclear, tras el terremoto del 11 de marzo, las autoridades realizan pruebas para analizar el impacto del accidente en la vida marina cerca de la central, ya que se estima que entre el 21 de marzo y el 30 de abril la planta pudo verter al mar unos 15.000 terabecquereles de cesio y yodo radiactivo. El accidente en la central nuclear de Fukushima Daiichi, el peor desde Chernóbil, ha supuesto la evacuación de unas 80.000 personas y ha afectado gravemente a la agricultura, la ganadería y la pesca local.
