
Este ataque criminal de aviones estadounidenses, disfrazados con la insignia de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) de Cuba, estuvo dirigido a destruir la defensa aérea de la mayor de las Antillas y hacer creer a la opinión pública internacional que allí había una rebelión interna.
La cruenta acción de los enemigos de Cuba dejó un saldo de siete muertos. Este bombardeo causó una indignación en el pueblo cubano que se unió más a la Revolución y su líder Fidel Castro.
Esto quedó evidenciado el 16 de abril, cuando espontáneamente el pueblo cubano salió a las calles a despedir a los caídos por el bombardeo y asumir la responsabilidad de la defensa de la Revolución.
Fidel Castro anunció así, ante los miles de cubanos el carácter socialista de la Revolución.
“Porque lo que no pueden perdonarnos los imperialistas -afirmó- es que estemos aquí, lo que no pueden perdonarnos los imperialistas es la dignidad, la entereza, el valor, la firmeza ideológica, el espíritu de sacrificio y el espíritu revolucionario del pueblo de Cuba.
Y añadió: “eso es lo que no pueden perdonarnos, que estemos ahí en sus narices, ¡y que hayamos hecho una Revolución Socialista en las propias narices de los Estados Unidos!… Esa Revolución no la defendemos con mercenarios, esa Revolución la defendemos con los hombres y las mujeres del pueblo”.
Desde ese día “nació realmente nuestro Partido marxista-leninista; a partir de aquella fecha el socialismo quedó para siempre cimentado con la sangre de nuestros obreros, campesinos y estudiantes…”, explicó Fidel Castro.
Esto significó el punto de partida de la maduración política del pueblo cubano, que definió el rumbo de su lucha por la independencia y el socialismo.
