
A través de una nueva agencia pública el Estado podrá proporcionar las becas y los créditos a los estudiantes de universidades públicas y privadas.
Esta reforma del sistema de financiación de la educación es una consecuencia directa de las manifestaciones estudiantiles que durante el último año han demandado educación gratuita y de calidad. El proyecto también estipula la creación de una nueva política de becas para el 40% de los estudiantes con menos recursos y establece una nueva fórmula en el cálculo del arancel de referencia, el pago de la cuota mensual, según los ingresos futuros del licenciado y la duración de su carrera.
“Creo que esta propuesta llena algunos vacíos que tenía el sistema actual e indudablemente es un avance en términos de igualdad y equidad por parte de todos los estudiantes de la educación superior”, enfatizó Beyer.
No obstante, los líderes del movimiento estudiantil todavía se muestran escepticos. “Hay que estudiarlo en detalle, porque estamos acostumbrados a la letra chica del Gobierno. Aquí el Gobierno está tomando acciones claras en función de las movilizaciones del año pasado. Me parece que eso hay que reconocerlo. Pero esto no puede ser independiente del contenido”, dijo el presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile
