
El candidato conservador ha prometido así reducir el número de nuevos inmigrantes y poner “condiciones” a la reagrupación familiar.
“Debemos reducir el número de [inmigrantes] llegados a nuestro territorio. Por eso hace falta poner condiciones a la reagrupación familiar: un trabajo, un alojamiento decente, el compromiso a aprender francés”, ha declarado.
“La inmigración es un triunfo, una riqueza, pero por qué no reconocer que puede ser también un problema”, ha declarado. Así, a su juicio, “dar el derecho de voto a los extranjeros, separar el derecho de voto de la ciudadanía de la nacionalidad, es lesionar la República. Es abrir la vía al voto colectivo. Es poner a los alcaldes bajo la amenaza del chantaje comunitario”.
Asimismo, se ha mostrado en favor del “etiquetado de la carne en función del método de matanza”. “Reconocemos el derecho de cada uno de lo que come, halal [la comida autorizada por la ley islámica] o no”, ha dicho.
Precisamente, sus declaraciones se producen el mismo día en que la oposición acusaba las declaraciones de su ministro de Interior, Claude Guéant, de “xenófobas” y “nauseabundas” tras haber dicho que dar el derecho de voto a los extranjeros podría hacer “obligatoria la comida halal en los menús de las cantinas”.
La izquierda acusa regularmente a Sarkozy y su entorno de querer meterse en el terreno de la extrema derecha para recolectar votos a menos de dos meses de la primera ronda de las presidenciales.
Sarkozy también ha apelado a la seguridad en su discurso de Burdeos. El líder conservador ha propuesto además que un “condenado no pueda beneficiarse de un permiso de libertad condicional antes de que haya cumplido al menos dos tercios de su pena”. También ha abogado por “un derecho de apelación de las víctimas para las decisiones de las audiencias de lo criminal, para la detención provisional y la ejecución de las penas”.
