Entre Oliver Garza, Los RPG-7 y un gobierno libre

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Honduras es sin duda una tierra en la que el vasallaje de su clase dominante carece de límite alguno. Para los que creíamos que subir al Presidente, al jefe del Legislativo y otros altos representantes del Estado a un avión imperial para llevarlos a recibir órdenes bajo el sol de Miami, era el no va más de la neocolonia catracha, resulta que no, que siempre hay espacio para que la oligarquía fracasada y su clase política, se supere.

Oliver Garza, el misterioso procónsul enviado por Washington a Honduras, para que tenga imperium y mando sobre esta provincia centroamericana, se paseaba – en un acto bochornoso – como Pedro por su casa escogiendo oficina en la Casa Presidencial de Tegucigalpa como quien busca la mejor habitación en un hotel de mediana categoría. Si los Estados Unidos ya no va respetar ni las formas, dejando su Embajada convertida en mera estación de la CIA, pues qué problema existiría en caso de que Porfirio Lobo Sosa le ceda el Altar Q de una buena vez, a este Paul Bremer para Honduras, algo parecido a aquel nefasto y criminal Director de la Reconstrucción y Asistencia Humanitaria estadounidense en el Irak colapsado y destruido por la invasión bendecida por George W. Bush. Ciertamente que la oligarquía criolla genuflexa y cobarde ante los Estados Unidos pero valiente y asesina ante su propio pueblo, no conoce en lo más mínimo conceptos centrales de una Nación y de un Estado como la soberanía.

La realidad siempre se impone. Honduras vive un proceso político indetenible de cambio y transformación. Los Estados Unidos lo sabe, la oligarquía criolla también lo sabe, y ante la incompetencia de esta última para solventarlo en función de sus intereses y de los intereses geopolíticos de Washington, éste, asume la resolución del conflicto en sus manos. Solo así se entiende la llegada a Honduras de Oliver Garza, como gobernante de hecho, ese Supermán chicano que aniquilará la amenaza que acecha Honduras y que los mismos gobernantes estadounidenses han promovido y financiado, para bajo el argumento de luchar en su contra, intervenir naciones: narcotráfico y crimen organizado.

La idea de Estado que los Estados Unidos concibieron para los hondureños se cae a pedazos. A tal punto que en una cárcel de Comayagua 365 personas mueren calcinadas de forma brutal ante la estupefacción nacional y la complicidad de un Estado que frente a su evidente responsabilidad política y penal, no pudo hacer otra cosa que no sea el ridículo mayúsculo. Para salvar los muebles, a laAgencia contra el Alcohol, Tabaco y Armas, ATFAgencia contra el Alcohol, Tabaco y Armas, ATF Agencia contra el Alcohol, Tabaco y Armas, ATF Agencia contra el Alcohol, Tabaco y Armas ATF, no se le ocurrió mejor idea que elaborar un disparatado informe en tiempo record en donde cataloga todo como un “accidente” provocado quizá por un supuesto fumador empedernido.

La misma putrefacción moral que corroe las entrañas de los Estados Unidos y que lo tiene evidenciado ante el mundo como una nación violenta, amante de la sangre, la muerte y la guerra; es la seña de identidad de su aliada en Honduras, la oligarquía apátrida. Precisamente por lo anterior es que los escenarios que se visualizan para Honduras no pueden ser de ningún modo halagadores.

Por  arte de magia desaparecen de batallones militares fuertemente resguardados arsenales de RPG-7 de alto poder destructivo. Anteriormente, un cura nicaragüense en nota ampliamente difundida por los órganos de la extrema derecha, expresaba de modo irresponsable y sin base alguna, que gran cantidad de armas eran traficadas desde Nicaragua a fuerzas “zelayistas” en Honduras. Es decir, observamos la construcción de un escenario en ese mundo paralelo que son los medios de comunicación, al que solamente le falta la puesta en escena en el mundo real de grupos  autodenominados “zelayistas” llevando a cabo acciones armadas. Sumado a esto, Ley de Extradición, Ley de Escuchas Telefónicas, en fin, todo el aparataje legal necesario para contrarrestar escenarios bélicos que ellos mismo se encargan de crear.

En el fondo de toda esta trama, LIBRE y su posibilidad clara y real de llegar al gobierno de la nación de forma pacífica y democrática. Ante la fuerza decidida del pueblo que quiere Libertad, Refundación y Patria, el marco de violencia desatada para así y solo así, contener y volver una segunda prioridad el reclamo por justicia social de las grandes mayorías. En los planes de Washington solo la seguridad puede ser el tema que evite el triunfo altamente posible de LIBRE, sin importar si con ello permite  la llegada al gobierno de figuras de la extrema derecha hondureña. Finalmente a Washington solo le importa la consecución de su interés nacional más allá de que si, quien lo garantiza, es un Álvaro Uribe o un Felipe Calderón. Minimizar lo que es capaz de hacer Estados Unidos en alianza con la oligarquía hondureña simple y sencillamente es desconocer de modo ingenuo la naturaleza del poder. Nadie que detenta el poder está dispuesto a ceder parte de ese poder y muchísimo menos, perderlo. Sabemos que el poder no es absoluto y tampoco permanente, pero suficiente experiencia tiene Washington en aplicar mecanismos non sancto para dilatar su desgaste y decadencia.

Frente a un adversario sin escrúpulos, desesperado y capaz de todo; claridad, organización y conciencia popular. Denuncia diaria y valiente. Paralelo a la preparación del escenario electoral, estrategias que permitan no confiarse ante lo que consideramos, por no conocer a cabalidad al adversario, un imposible.

Existe la convicción de que LIBRE es una opción real de poder en Honduras, y que a finales de año estará enfilado hacia el momento crucial de noviembre del 2013. Precisamente esa convicción y la cercanía de que lo posible se vuelva una realidad, convierte el escenario político nacional en volátil y peligroso. La “amenaza” democrática, pacífica y popular al orden oligárquico pro imperial establecido, comienza a poner a todos nerviosos.

madiazgaleas@gmail.com

*ABOGADO-CANDIDATO A MAGISTER EN RELACIONES INTERNACIONALES