
En una rueda de prensa en la sede de la CBF, Marín, quien será su sucesor, leyó una carta de Teixeira en la que el dirigente informa de que se aparta «definitivamente» de la presidencia del organismo, cargo que desempeñaba desde hacía 23 años.
«Dejo definitivamente la presidencia de la CBF con la sensación del deber cumplido», dijo Teixeira, de 64 años, en la misiva.
«Presidir pasiones no es una tarea fácil. Fútbol en nuestro país está asociado a dos imágenes: talento y desorganización. Cuando ganamos, exaltan el talento. Cuando perdemos, la desorganización. Hice lo que estaba a mi alcance. Renuncié a la salud. Fui criticado en las derrotas y subvalorizado en las victorias», agrega el texto de la dimisión.
Durante su extenso mandato, que comenzó en 1989, la selección brasileña de fútbol conquistó los mundiales de Estados Unidos 94 y Corea del Sur-Japón 2002.
Quizá el proyecto en el fútbol que no alcanzó fue llegar a la presidencia de la Fifa, como lo hizo su exsuegro, Joao Havelange, entre 1974 y 1998.
De acuerdo con los estatutos de la CBF, Marín, hasta ahora vicepresidente, pasa a ocupar el cargo vacante por ser el dirigente de mayor edad, 79 años.
Asimismo, ingresará en el COL, entidad de la que los exfutbolistas y campeones mundiales Ronaldo y Bebeto también son miembros.
La renuncia de Teixeira llega después de que la semana pasada el dirigente anunciara que se apartaba provisionalmente de la presidencia de la CBF por motivos de salud y doce días después de que la Asamblea General de la CBF ratificara por unanimidad su permanencia en el cargo.
La prensa brasileña llevaba semanas especulando con la posibilidad de que el dirigente dejara el cargo debido al desgaste político con el Gobierno y con la sociedad pues en las redes sociales se había creado un movimiento que pedía su renuncia por alegaciones de corrupción.
Teixeira alega en su renuncia que se dedicará a cuidar de su salud ya estar con su familia.
Los supuestos vínculos de las empresas de Teixeira con contratistas de la CBF que se han adjudicado contratos millonarios han sido aireadas casi que a diario por la prensa deportiva del país en las últimas semanas.
En su nota, Teixeira agradeció a la afición brasileña y recordó los títulos conquistados por la selección brasileña desde su llegada a la CBF en 1989.
Por su parte, José María Marín, el nuevo presidente de la institución, quien fue jugador del Sao Paulo y gobernador del estado homónimo durante algunos meses en la década de los 80, se comprometió a continuar con la línea marcada por Teixeira en su prolongado mandato.
Denuncias
El nombre de Teixeira está irremediablemente asociado a los logros y escándalos recientes del balompié brasileño.
De la mano de su ex suegro y protector Joao Havalenge, presidente de la FIFA por 24 años, entre 1974 y 1998, Teixeira acumuló mucho poder.
“Es un paracaídista cuyo suegro lo colocó al frente” de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF), y “que ha sabido jugar de acuerdo a las reglas del juego para mantenerse en el poder desde hace 22 años”, estimó Juca Kfouri, un periodista brasileño que le ha seguido los pasos por mucho tiempo.
Sin embargo, las denuncias precipitaron lo que parecía imposible: apartarlo de la CBF y de su ambición de convertirse en el presidente de la FIFA después de 2015, cuando debía culminar un nuevo período al frente de la Confederación Brasileña.
“Ricardo quiere presentarse ahora (a la presidencia), pero yo le dije: haz una Copa del Mundo de calidad, trata a todo el mundo de maravilla, van a votar por ti por agradecimiento”, señaló Havelange en un artículo publicado en julio de 2011 por la revista Piauí.
Con el cabello blanco y visible sobrepeso, Teixeira está involucrado junto Havelenge en un sonado caso de sobornos de la década de 1990, a raíz del cual su ex suegro dejó en julio el puesto que ostentaba de manera vitalicia en el Comité Olímpico Internacional.
Apoyado en un expediente de la justicia suiza, el periodista de la BBC Andrew Jenning, autor del libro “Juego sucio: el mundo secreto de la FIFA”, asegura que la empresa de marketing deportivo ISL sobornó a los dos dirigentes brasileños para tener el control de los derechos de transmisión y contratos de patrocinio de varias Copas del Mundo.
“Si la presidenta Dilma (Rousseff) lee mis documentos y verifica los hechos, cambiará el Comité Organizador del Mundial en pocos días. Ricardo Teixeira está realizando la Copa en Brasil para robar en contratos”, afirmó Jenning ante el Senado brasileño el 26 de octubre pasado.
Según el periodista de la BBC, Havelange recibió de esa empresa unos 50 millones de dólares en sobornos y Teixeira más de nueve millones de dólares.
La justicia suiza llegó a un acuerdo con ambos para que restituyan una parte del dinero, a cambio de no revelar sus nombres, afirmó Jenning en denuncias que se remontan a 2010.
Teixeira también fue vinculado con una empresa investigada por sobrecostos de un partido amistoso entre Brasil y Portugal disputado en 2008, reveló recientemente el diario Folha de Sao Paulo.
El dirigente quiso zafarse de la presión y nombró en diciembre al astro Ronaldo como co-organizador de la Copa del Mundo, y luego se sumó a ellos el ex jugador Bebeto.
Al nombrar a ambos astros, Teixeira consiguió contrarrestar el golpe de efecto de Rousseff, quien había nombrado meses antes al ‘Rey’ Pelé como embajador del gobierno para el Mundial, a despecho de la CBF.
Teixeira siempre negó las acusaciones. “Ya dijeron todo de mí: que traje contrabando en un avión de la selección, el caso Nike, el asunto de la Copa 2014. Todo tiene que ver la misma cosa: UOL, Folha, Lance, ESPN, que repite las mismas mierdas”, señaló a la revista Piauí en julio.
Entre 2000 y 2001, Teixeira fue investigado por apropiación indebida de fondos, lavado de dinero y ocultamiento fiscal, a raíz de las relaciones de la CBF con Nike, entonces auspiciante oficial de la selección brasileña. Todos los procesos fueron archivados por pedido de la Fiscalía.
Texeira también fue acusado de corrupción por David Triesman, ex presidente de la candidatura inglesa al Mundial de 2018.
Una vida de escándalo que terminó por convertirlo en el dirigente más controvertido del fútbol brasileño en los últimos tiempos.
