
La empresaria argentina Amalia Lacroze de Fortabat, una de las mujeres más ricas de la Argentina, falleció esta madrugada a los 90 años, en su casa de Barrio Parque. Si bien hasta el momento se desconocen las causas de su muerte, el fallecimiento fue confirmado por medios locales.
En su triplex de Avenida del Libertador, entre Scalabrini Ortiz y Ugarteche, se encuentran reunidos todos sus familiares y dos de sus secretarios. Sería velada en su vivienda y sus restos llevados mañana al Cementerio de la Recoleta.
Amalia Lacroze nació el 15 de agosto de 1921 en el seno de una familia aristocrática. A los 21 años se casó con el abogado Hernán de Lafuente, con quien tuvo a su única hija: María Inés.
Cinco años después, se divorció y volvió a contraer matrimonio, esta vez en Uruguay, con el fundador de la empresa cementera Loma Negra, Alfredo Fortabat, quien era 27 años mayor que ella.
En poco tiempo, Amalita comenzó a destacarse en la escena empresario de la Argentina al acompañar a su marido durante 30 años en los viajes de negocios al extranjero durante las décadas de 1950 y 1960, hasta su muerte en 1976.
En ese momento, la vida de Amalia, también conocida como «La dama del cemento», cobró un protagonismo sin precedentes. Se hizo cargo de la dirección de todas sus empresas y heredó una de las mayores fortunas del país, que incluía 160.000 hectáreas de tierras, miles de cabezas de ganado, tres aviones, un helicóptero, un barco, varios automóviles y la cementera Loma Negra, de la que se encargó personalmente.
En poco tiempo, y agracias a los negociados con la dictadura militar, logró triplicar el patrimonio de Loma Negra siendo considerada por la revista norteamericana Forbes la mujer más rica de la Argentina: tenía una fortuna calculada en 1.800 millones de dólares. En 2005 la empresa fue vendida al grupo brasileño Camargo Correa.
