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Rusia desmintió hoy como increíbles, mentirosas, deshonestas, sucias y provocativas las versiones sobre supuestas amenazas de Moscú a Catar con respecto a la crisis en Siria.

Son reportes propalados por alguien que trata de enfrentar a Rusia con los países árabes, denunció el representante permanente de Moscú ante la ONU, Vitaly Churkin, en conferencia de prensa en la sede de la organización mundial en Nueva York.

El diplomático explicó que la semana pasada sostuvo tres reuniones aquí con el primer ministro de Catar, Hamad bin Jassim al Thani, en presencia de funcionarios y embajadores para tratar la situación en Siria.

En una de ellas participó el secretario general de la Liga Árabe, Nabil Elaraby, y en las otras los representantes permanentes de China, India, Pakistán y Suráfrica, precisó.

«Si usted quiere hacer amenazas y discutir sobre supuestos envíos de armas, no lo hace frente a 20 personas, incluidos sus colegas dentro del Consejo de Seguridad», argumentó para desvirtuar las alegadas coacciones.

Las versiones difundidas al respecto resultan deshonestas, sucias y provocadoras, enfatizó.

Detalló que las conversaciones con el primer ministro catarí trataron exclusivamente sobre el proyecto de resolución discutido aquí la semana pasada y vetado por Rusia y China.

Ese texto fue impulsado por Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña, países que buscaban la salida del poder del presidente sirio, Bashar al-Assad.

Churkin reveló que mantiene relaciones y comunicación muy francas con el jefe del gobierno de Catar desde que este era canciller en 2006 y puntualizó que «no es mi estilo andar con amenazas ni intimidaciones».

El embajador ruso apuntó que hay alguien que trata perjudicar las relaciones de Moscú con el mundo árabe.

Rusia es una realidad geopolítica extremadamente seria y que durante décadas ha sido y es un amigo del mundo árabe, aunque algunas de sus posiciones a veces no sean comprendidas en su totalidad por algunos círculos de esa región, indicó.

Advirtió que después del veto del pasado sábado «la situación puede ser utilizada para de una manera artificial envenenar las relaciones entre Rusia y el mundo árabe».

Lamentó que haya habido la necesidad de aplicar el veto en el Consejo de Seguridad y explicó que se pudo haber esperado dos o tres días más para alcanzar una resolución adoptada por unanimidad.

Teníamos la necesidad de argumentar sobre la actividad de los grupos armados opositores al gobierno sirio para insertar el asunto en el texto del proyecto, pero desgraciadamente no pudimos avanzar hacia un buen documento, agregó.

Sostuvo que las críticas por el veto provienen de los mismos que con su impaciencia impidieron lograr una mejor resolución.

No se olviden de que el asunto no es Rusia, China, el veto ni el Consejo de Seguridad, sino cómo vamos a poner fin a la violencia en Siria y resolver la crisis, insistió.

Churkin descartó la posibilidad de retomar el tema dentro del Consejo de Seguridad en el futuro cercano y señaló que eso dependerá de la presentación iniciativas al respecto.