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La Asamblea General de la ONU discutirá este jueves la dimisión del presidente sirio Bashar al Assad, según establece la letra del nuevo proyecto de resolución sobre el conflicto en Siria promovido por Egipto.

La iniciativa volverá a exigir el cambio de régimen de Damasco sin prestar atención a la creciente actividad de los grupos armados opositores, petición en contra de la cual ya se expresaron Rusia y China.

La discusión podría seguir al menos dos derroteros. Por una parte, es posible que no sean escuchadas las exhortaciones ruso-chinas sobre la necesidad de articular un diálogo con métodos políticos, sin injerencias desde el extranjero, para que todas las partes del conflicto depongan las armas. Los países occidentales, entre ellos Estados Unidos y los miembros de la Unión Europea, podrían sumar una mayoría de votos y aprobar una resolución que legitime la posibilidad de intromisión en los asuntos internos de otros países.

La segunda posibilidad pasa por que los miembros del consejo lleguen a un acuerdo más cercano a la posición de Rusia y de China, a que este miércoles se sumó la Unión Africana. La base de la resolución pasaría por una exhortación común para que cese la violencia en Siria. Este escenario fue evocado por Alain Juppe, el ministro de Exteriores de Francia, país que, sin embargo, condenó junto con EE.UU. y Gran Bretaña, entre otros, el veto ruso-chino a la reciente resolución del Consejo de Seguridad.