
En el marco de la legislación, los efectivos militares vestían ropa de civil y no coreaban consignas.
A pesar de que este sábado surgieron dos protestas independientes, separadas por unos cientos de metros, ambas manifestaciones compartieron parte de sus reivindicaciones, centradas en el proyecto presupuestario del Gobierno para 2012.
Los miembros de las as Fuerzas Armadas llegaron a la sede del Ministerio de Finanzas y anunciaron la invitación a una vigilia frente a la residencia del jefe del Estado luso para el próximo 30 de noviembre, fecha en la se tiene prevista la aprobación de los presupuestos en el Parlamento.
La finalidad de esta concentración es intentar sensibilizar al presidente portugués, quien a su vez es el comandante supremo del Ejército el conservador Aníbal Cavaco Silva, para que no promulgue el proyecto presupuestario y lo devuelva a la Cámara.
Los tres sindicatos de la Administración Pública se integraron a la congregación, para convocar una manifestación contra las medidas de ajuste aprobadas desde 2010 y dirigidas a su sector, entre las que se encuentran la congelación salarial y un corte del cinco por ciento en sus salarios, ambas medidas impulsadas por el anterior Gobierno. Además de la supresión de entre una y dos pagas extra para quienes superen en dicho sector un sueldo mensual de mil euros (mil 365 dólares), idea del actual Ejecutivo conservador.
Los sindicatos que convocaron la marcha indicaron que la protesta supuso un “ensayo” para la cita más importante el 24 de noviembre, cuando los trabajadores están llamados a la huelga general en Portugal.
A la protesta se sumaron policías, agentes de la Guardia Nacional Republicana y funcionarios de prisiones llegados desde diferentes puntos de la nación europea, que han denunciado constantemente durante los últimos meses la precariedad en la que trabajan.
El jefe de Gobierno luso admitió “comprender” las demandas de la ciudadanía y subrayó que es consciente de que se está pidiendo a los portugueses «un nivel de sacrificio muy elevado».
