
India cuenta con un amplio arsenal de cohetes nucleares con distintos alcances.
Se trata de una carrera armamentista que el país surasiático mantiene con su vecino y rival Pakistán, también poseedor de tecnología para fabricar misiles balísticos del mismo tipo.
Ambas naciones han librado tres guerras desde su independencia en 1947, dos de ellas por el limítrofe territorio de Cachemira, con la consecuente preocupación para la región y el resto del mundo.
India, al igual que Israel, nunca ha firmado el Tratado de No Proliferación Nuclear, acuerdo que rige sobre la materia en el mundo. Si India llegase a adherirse al tratado debería desmantelar su arsenal de armas atómicas.
La situación contrasta con el acoso de Washington y Tel Aviv contra Irán, nación que ha desarrollado la energía nuclear con fines pacíficos y es amenazada con ataques, aún sin existir ningún indicio serio que señale la posesión de bombas nucleares.
India y Pakistán son reconocidos aliados políticos de Washington en la región.
