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El Parlamento griego dio este miércoles un voto de aprobación al flamante primer ministro Lucas Papademos y su gobierno de unidad, cuyo objetivo es aplicar el ajuste exigido por Europa a Grecia para recibir asistencia financiera adicional que le permita superar la crisis de deuda y evitar su quiebra.
De los 300 parlamentarios, 255 votaron a favor y 38 en contra del nuevo gobierno, formado el viernes pasado en virtud de un acuerdo entre el socialista y hasta ahora gobernante partido PASOK, los conservadores de Nueva Democracia (ND)y los ultraderechistas de LAOS.

La votación, que requería para su aprobación el respaldo de al menos 250 parlamentarios, llegó después de un debate de tres días que culminó este miércoles cuando el economista neoliberal Papademos compareció ante el Legislativo en Atenas y presentó su programa de gobierno.

Antes de la votación, el premier griego hizo un último llamado a los legisladores para respaldar al nuevo gabinete, advirtiendo que la situación del país podría empeorar si Grecia se aleja del euro y no aplica las medidas de austeridad atadas al plan de ayuda financiera para Atenas acordado por la Eurozona el mes pasado.

«Nuestros socios de la UE y las organizaciones que nos apoyan han dicho que el financiamiento continuará sólo si las decisiones de la cumbre de octubre son aplicadas plenamente», subrayó Papademos sobre el programa acordado por zona euro el mes pasado en una cumbre en Francia, informó la agencia de noticias Europa Press.

«Debemos adoptar medidas más radicales para afrontar la crisis, que incluyan reforzar los recursos y la flexibilidad del FEEF (el fondo de rescate europeo para países del euro con problemas de deuda) y crear un marco más fuerte de gobernanza económica en la eurozona», remarcó.

«Los problemas empeorarán si Grecia no es miembro del euro», afirmó Papademos, en clara alusión a las intenciones del líder de ND, Antonis Samaras, de votar contra el gobierno en caso de que impulse otro ajuste, con más rebajas salariales y una reforma previsional, además del que va atado al plan de la Eurozona.

Samaras, quien desafió pedidos de la UE de ratificar por escrito el paquete de rescate por considerar que basta con su palabra, reiteró su llamado a celebrar elecciones generales en febrero, defendiendo que son necesarias para garantizar la estabilidad social.

No obstante, en su declaración ante el Parlamento heleno se preguntó: ¿Hay un mayor compromiso que dar un voto de confianza al gobierno que se ha formado por esta razón?».

Por su parte, George Karatzaferis, líder de la ultraderechista LAOS -partido que cuenta por primera vez con representación en el Gobierno desde el restablecimiento de la democracia en el país- manifestó su confianza plena en el nuevo primer ministro.

«Creo que Papademos es el más adecuado para curar todos los males de la economía griega», señaló en declaraciones difundidas por la agencia de noticias Europa Press.

Para Karatzaferis, «no hay ningún motivo para poner una fecha de caducidad al nuevo Gobierno si éste demuestra ser efectivo».

«Si fracasa, se marchará de todas formas», agregó y «si necesita más tiempo para completar su labor, no vamos a detenerlo» explicó, tras hacer hincapié en que la fecha del 19 de febrero, en la que eventualmente se celebrarían las elecciones anticipadas, es «una fecha tentativa».

El nuevo gobierno debe ahora ratificar el plan acordado el 26 de octubre con la Eurozona y el Fondo Monetario Internacional (FMI) para otorgar a Grecia el segundo rescate de 130.000 millones de euros hasta 2014 y perdonarle la mitad de su deuda con los bancos privados, en su mayoría alemanes y franceses, a cambios de severas medidas de austeridad para evitar la bancarrota.

Este nuevo «salvataje» se hizo necesario luego de quedar de manifiesto que un primer crédito de 110.000 millones de euros dado a Grecia en 2010 no iba a ser suficiente para enterrar los temores a un default de su deuda que podría contagiarse peligrosamente a naciones de la eurozona más grandes y más difíciles de salvar.

En concreto, el programa del gobierno de Papademos se centrará en desbloquear el sexto tramo de 8.000 millones de euros del primer rescate de mayo de 2010, necesario para que el país no entre en bancarrota, ratificar el segundo rescate acordado en octubre y la aplicación de la política económica que resulta de ella.

Ambos paquetes de asistencia están atados a duros programas de ajuste fuertemente rechazados por la ciudadanía y los sindicatos, que en los últimos 20 meses realizaron decenas de huelgas y acciones de desobediencia civil en protesta contra las rebajas salariales, de pensiones, impuestazos y despidos de estatales.