Claudio Granada

 

El capitalismo global financierizado requiere de mecanismos de penetración territorial que justifiquen y legitimen su posterior accionar de saqueo y succión de capitales hacia las casas matrices de sus empresas transnacionales en la “periferia” del mundo.

 

La patentes, las marcas y los contratos de transferencia de tecnología son instrumentos que facilitan el flujo de dólares, como lo son la remisión de utilidades de acciones, bonos, créditos fraudulentos o contrabando de divisas.

 

La supuesta utilidad de la propiedad industrial a las economías nacionales es un slogan que comienzan a emplear discursivamente los organismos internacionales de propiedad intelectual y varios directores de oficinas de marcas y patentes en Latinoamérica y el Caribe.

 

El anarco capitalismo denunciado por la Presidenta Cristina Fernández o el global y depredador denunciado por el Presidente Corea o Chávez omiten enunciar estos mecanismos de control y dominación y no le encuentran la vuelta a las trampas que los poderes económicos tendieron a través de la OMC y organismos subsidiarios que quedan todavía como rémoras y lacras del capitalismo.

 

La ilusión de humanizar el capitalismo y domesticar a las transnacionales utilizando los mecanismos de la propiedad intelectual representan acciones antagónicas en el ideario verbalizado por estos mandatarios, siendo como lo ha reconocido el gobierno de los Estados Unidos, mecanismos estratégicos de sobrevivencia de la propia economía estadounidense y sus políticas globalizadoras coloniales.

 

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