
Los adversarios armados del líder derrocado, que controlan la capital de Libia, llegaron a Bab al-Azizia con dos grandes máquinas. Demolieron los muros que rodeaban la residencia, mientras disparaban al aire y gritaban “¡Alá es grande!” y “¡Es el pago por la sangre de los mártires!”.
Uno de los participantes en la demolición declaró: “lo destruimos porque queremos eliminar todo lo que pertenecía a Gaddafi”.
Los partidarios de Gaddafi contraatacan
El viernes pasado en uno de los barrios de Trípoli tuvo lugar un enfrentamiento entre un grupo de partidarios de Gaddafi y las tropas del nuevo gobierno. Ese día fue bautizado como el inicio de la “insurrección del 14 de octubre” contra los “traidores y la OTAN”.
En su discurso a sus partidarios, el coronel declaró que “ha llegado la hora cero” y llegó el tiempo para iniciar la liberación de Libia. Asimismo, llamó a cada ciudadano a asumir la responsabilidad por el futuro del país y “cumplir su deber ante la patria”.
El hijo del coronel, Seif al-Islam, al igual como su padre, llamó al pueblo “levantarse y echar a los traidores”.
