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El nuevo gobierno libio inició la demolición de la residencia de Muammar Gaddafi, el complejo Bab al-Azizia ubicado en Trípoli.

Los adversarios armados del líder derrocado, que controlan la capital de Libia, llegaron a Bab al-Azizia con dos grandes máquinas. Demolieron los muros que rodeaban la residencia, mientras disparaban al aire y gritaban “¡Alá es grande!” y “¡Es el pago por la sangre de los mártires!”.

Uno de los participantes en la demolición declaró: “lo destruimos porque queremos eliminar todo lo que pertenecía a Gaddafi”.

El edificio fue blanco de múltiples bombardeos durante los ataques de la aviación de la OTAN. Gaddafi y los miembros de su familia abandonaron Bab al-Azizia en la anoche del 21 al 22 de agosto, cuando los grupos armados de la oposición entraron en Trípoli.

Los partidarios de Gaddafi contraatacan

El viernes pasado en uno de los barrios de Trípoli tuvo lugar un enfrentamiento entre un grupo de partidarios de Gaddafi y las tropas del nuevo gobierno. Ese día fue bautizado como el inicio de la “insurrección del 14 de octubre” contra los “traidores y la OTAN”.

En su discurso a sus partidarios, el coronel declaró que “ha llegado la hora cero” y llegó el tiempo para iniciar la liberación de Libia. Asimismo, llamó a cada ciudadano a asumir la responsabilidad por el futuro del país y “cumplir su deber ante la patria”.

El hijo del coronel, Seif al-Islam, al igual como su padre, llamó al pueblo “levantarse y echar a los traidores”.