William Urbina

Resulta vomitiva la manera como ahora los que permitían por acción y omisión que se consumara a la vista de todos una guerra injusta y selectiva sobre una nación vengan a lavarse la cara con hipócritas posiciones de dignidad. Primero esta; la vetusta y casquivana Comisión de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, naciones integrantes que son unidas en su mayoría cuando, muchas por miedo y otras por conveniencia practican la felación al imperio gringo y a su barragana Europa. Ese asqueroso organismo ahora se apura a pedir una investigación sobre el magnicidio cometido contra Muammar Gaddafi. A través de sus voceros dibujan muecas de que están muy preocupados por la violación de los derechos que como ser humano asistían a el extinto líder libio, olvidando pétreamente que la OTAN, en sus bombas anotaba el nombre de Gaddafi como primer objetivo de muerte, y si colateralmente se despedazaban en incontables partes los cuerpos infantiles de sus nietos; ¡mala leche! Al fin y al cabo su descendencia llevaba la sangre del dictador, por ende sin derechos a resguardar, emulando el comportamiento sangriento de lo Cesares Romanos cuando asaltaban la herencia del poder.

Segundo; Rusia y China, dúo que ha hecho del axioma: Un Tiro para la Revolución y otro para el Capitalismo, un principio del “Derecho Internacional Público”, denunciando algo que hace tiempo sabíamos; la resolución 1973 fue concebida para la violación de la soberanía del pueblo libio por puro petroleó, ellos que juntos o separados lo hubieran evitado, ocultándonos también el dossier de; “Pasos a Seguir para Salvar de la crisis a los Países desarrollados”, previamente elaborado en las Sociedades Secretas a las que por puerta trasera asisten.

Tercero; los jefes de Estado africanos, los cuales en mayoría actúan empujados por venganzas y reconcomios tribales, ahora muertos de la risa pero con caras largas lo llaman Martír Africano.

Cuarto; los países Americanos; ¿Dónde se oyó alguna queja de Brasil, Argentina, México, Uruguay y otros, por boca de sus presidentes? ¿Por qué no han condenado la muerte de su colega? Aunque sea en un piadoso comunicado oficial. Ni falta que hacen.

Quinto; los intelectuales de trago y esquina, quienes ya vienen con ojos llorosos a exigir una investigación profunda, ellos, que con sus artículos desde el principio tendieron la cama para justificar la agresión occidental, esquematizando a Gaddafi como; “un revolucionario que fue bueno, pero ahora era malo”. Pronto verán a los Escuderos, Dietriches, Pascuales y otros cómodos intelectuales de la izquierda exquisita explicando que fue necesario haber hecho todo por el pueblo libio.

Por último está el Vaticano, pero de ese no hablo, pues desde hace años allí manda ¡el Diablo!

Definitivamente este mundo occidental da asco.

williamdejesusurbina@hotmail.com