Jack Mc Lugan (*)

 

En medio de la peor crisis económico por la que atraviesa nuestro país y nuestra gente desde 1929, no podemos más que indignarnos ante la alegría mostrada por nuestra Secretaria de Estado, Hillary Rodham Clinton, al recibir la noticia del vil asesinato de un ser humano como lo ha sido el Sr. Muammar Al Gaddafi, reconocido y polémico líder del pueblo libio que hasta hace muy poco tiempo ha sido nuestro socio y de los principales gobiernos europeos.

 

Por este motivo, y como habitante de los Estados Unidos me siento afectado al saber quien combatió contra nuestro enemigo común, Al Qaeda, ahora ha sido cruelmente asesinado por quienes han provocado el mayor ataque en territorio de Estados Unidos el 11-S.

 

¿Cómo es posible tanta hipocresía?

¿ cómo es posible tanto cinismo?

¿Quién nos está gobernando realmente?

¿Porqué un norteamericano se alegra por la muerte de otro ser humano habiendo sido galardonado con el premio Nobel de la Paz?

¿cómo es posible semejante reacción de Hillary Clinton, nuestra representante en el exterior?

 

Mientras aquí en New York tenemos 1.9 millones de compatriotas en estado de necesidad, nuestros muchachos se encuentran lanzando bombas en Irak, Afganistán, Pakistán y Libia. Son miles que han regresado en un féretro cerrado desde 2001.

 

Exijo a mi gobierno más respeto por otros seres humanos que como nosotros peleamos por lo que creemos es justo: nuestra dignidad, nuestro honor, nuestra vida.

 

No sé cual sería mi reacción frente a la muerte de Hillary Clinton bajo fuego enemigo, pero seguramente no sería la misma que ella demostró frente al mundo entero por televisión.

 

(*) Jack Mc Lugan, ex combatiente de Vietnam