Ramiro Gabriel Romero (*)

 

Millones de seres humanos en todo el Mundo ven estupefactos como el imperio norteamericano se cae a pedazos y, usted compatriota argentino, estará notando cómo se caen los pedazos europeos, los pedazos orientales, y los pedazos que todavía le quedan en parte de Latinoamérica (el Chile neo-pinocho de Piñera y la Colombia narco-neo-uribista). Estos ejemplos mencionados una y otra vez por la lacaya economicista argentina se ha caído en sus pedazos sueltos por toda la región y el mundo.

Al poder real mundial, su burbuja capitalista global le ha corroído las bases de su aberrante y perversa pseudo democracia, que está destruyendo al propio ciudadano norteamericano y europeo, sea nativo o inmigrante.

Observe bien compatriota argentino como los pueblos que se le enfrentan desafían su descalificada y, a la vez ilegitima hegemonía, que ejerce sobre gran parte del planeta tierra. Mientras acá en la Argentina, estamos demostrando que tenemos la capacidad de resolver lo que ellos no pueden.

Los problemas que todavía azotan a la sociedad argentina utilizados como blanco de los ataques de la oposición esclava del partido político “Clarín-TN”: Duhalde, Alfonsin, Macri, Carrió, (quienes reciben financiamiento del imperio) pretenden dar un zarpazo electoral-mediático de dimensiones aún no determinadas y han sido al mismo tiempo, en las últimas décadas, los causantes de los males que ahora dicen, van a solucionar.

El imperio colapsa en Francia, España, Italia, Irlanda, Gran Bretaña Grecia, Portugal, etc. y todos tienen soldados en Afganistán, en Irak (incluyendo mercenario colombianos y chilenos) y en cualquier sitio donde el afán depredador imperial lo solicite.

Es por ello, que los ciudadanos de esos países  hoy están indignados, iracundos, descontentos, emplazando cada día a sus respectivos gobiernos las consecuencias de esa alianza entreguista. Demostrando con ello que los pueblos  no pueden ser sacrificados en aras del interés de saciar el hambre voraz de un imperio asesino y ladrón, del que la oposición al gobierno argentino parece omitir de su relato.

Para ellos no existen los conglomerados transnacionales, los lobbies corporativos, las presiones de las empresas extranjeras o las ONGs financiadas por los Estados Unidos.

Pero nosotros sabemos que todo esto es real y que el enemigo está enfrente nuestro, manipulando a través de los medios a una sociedad que “anestesiada por la bonanza económica”, gracias a las políticas del gobierno de Cristina, aparece paradójicamente como un factor de riesgo (la bonanaza) al momento de las elecciones.

Es hora de no pactar con las corporaciones y de asumir al enemigo con nombre y apellido: el imperio norteamericano y la oligarquía lacaya que todavía tienen el Poder y que van a hacer todo lo posible para volver al gobierno y arrasar con las conquistas logradas por el Pueblo con más recetas de ajuste y represión como las aplicadas por sus maestros de Europa y Estados Unidos: represion y bombazos.

 

Por eso compatriotas, esto se trata de la Patria, es la independencia, o simplemente: es el fin

 

(*) militante social