AVN / MinCI

El ministro de Interior de Chile, Rodrigo Hinzpeter adelantó que el paro nacional programado para los días 24 y 25 de agosto contra el sistema existente en el país «le va a causar un gran daño a la nación».
Hinzpeter, epresentante del Ejecutivo chileno, llamó a los manifestantes a tener “cautela” del daño que podría generar el paro, tras calificar a la Concertación (alianza de partidos de oposición) de “oportunista” por apoyar a los que participarán en la protesta.

Hinzpeter solicitó a la Concertación a actuar con “responsabilidad”, porque “cuando se llama a un paro nacional hay que tener mucha cautela en que no se afecten servicios públicos, el transporte, el servicio a la salud de los chilenos y que no se causen más daños”.

Tres de los cuatro partidos que componen la coalición opositora (Partido Socialista, Partido por la Democracia y Partido Radical Socialdemócrata), anunciaron su adhesión al paro nacional convocado, reseñó Telesur.

El funcionario insistió en que no existen razones para justificar un paro nacional como el que está llamando a realizar la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) y la Agrupación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF ), debido a que una movilización de dos días “podría generar graves daños al país en medio de una situación económica mundial delicada”.

“El mundo está viviendo una situación compleja en el escenario económico y nada garantiza que esa complejidad no aterrice en un momento en nuestro país y se puedan perder fuentes de trabajo y complicar una economía que hoy día está andando a paso firme”, argumentó.

La Central Unitaria de Trabajadores, principal organización sindical del país, ha convocado para la próxima semana una huelga de 48 horas, a la que se sumarán los estudiantes universitarios y secundarios.

Los convocantes reclaman una reforma del sistema tributario, una nueva Constitución, un sistema estatal de fondos de pensiones, ya que actualmente todas las administradoras son privadas, mayores recursos para la sanidad y la educación.

Desde hace tres meses, los estudiantes universitarios y secundarios de Chile manifiestan contra las políticas del presidente chileno, Sebastián Piñera, y exigen una educación de calidad y sin lucro.

Los estudiantes demandan principalmente una garantía constitucional de la calidad y gratuidad de la educación pública, la inclusión de los estudiantes de menores recursos y que vuelva al Estado la administración del sistema de enseñanza, hoy en manos de los municipios.

Los jóvenes chilenos, que cuentan con el respaldo de los docentes, familiares y la Organización Continental Latinoamericana y Caribeña de Estudiantes (Oclae), entre otros, también hacen un llamado urgente al desmonte de los mecanismos implantados en la dictadura de Augusto Pinochet, que sólo privilegia a una élite de la población.