
El general dijo que las fuerzas de la coalición ordenaron un ataque aéreo preciso con F-16 en la provincia de Wardak. La operación acabó con la vida del líder talibán Mullah Mohibullah y los insurgentes que dispararon una granada propulsada a misil en el ataque que derribó al helicóptero de la OTAN el 6 de agosto.
Las fuerzas de seguridad localizaron y persiguieron a los insurgentes que se refugiaron en un zona boscosa. Según el Pentágono, luego de asegurarse que ningún civil se encontraba en la zona, las fuerzas ordenaron el ataque que mató a Mohibullah y a otros talibán.
“El incidente del helicóptero fue una tragedia que ocurrió en una campaña militar muy complicada”, reconoció Allen. La nave derribada dejó 30 marines norteamericanos y siete afganos muertos. Los soldados formaban parte de los Navy Seals que participaron de la operación que terminó con la vida de Osama bin Laden en Pakistán.
A fines de junio, la OTAN comenzó con el repliegue de parte de sus efectivos con el objetivo de completar la retirada total de Afganistán a finales de 2014. “Para el momento en que nuestros 23.000 efectivos adicionales abandonen Irak, a fines de septiembre de 2012, habrá 70.000 efectivos afganos patrullando el país”, dijo Allen. “Se trata de un intercambio entre los afganos que se suman a las fuerzas de la OTAN ahora, con las fuerzas que vendrán en el futuro”, dijo Allen.
Por su parte, en Afganistán, el portavoz Zabihulah Mujahid negó que la persona responsable del disparo al helicóptero hubiera muerto. “La persona que derribó el helicóptero está viva y está en otra provincia operando contra (tropas extranjeras)”, señaló.
