
«El llamamiento del embajador (en Brasilia, Gherardo La Francesca) ha sido decidido para profundizar, junto a otras instancias competentes, en los aspectos técnicos jurídicos referentes a la aplicación de los acuerdos bilaterales existentes (con Brasil), precisó el Ministerio de Asuntos Exteriores en un comunicado.
Todo ello, añadió, para evaluar las iniciativas y los recursos que se puedan presentar en las sedes jurisdiccionales internacionales.
Hoy, medio centenar de personas, la mayoría de ellas jóvenes del grupo «Rivadestra», se concentraron frente a la embajada de Brasil en Roma, en la céntrica plaza Navona, para protestar por la denegación de la extradición de Battisti.
Entre los concentrados estaba la ministra italiana de Juventud, Giorgia Meloni (de derecha), quien expresó su descontento y exigió a las autoridades brasileñas que reconsideren su postura.
«No podemos aceptar que Brasil nos humille de esta manera. Dicen que no pueden extraditar a Battisti porque en Italia corre el riesgo de ser torturado y eso es una humillación, ya que en Italia se respetan los derechos (humanos)», afirmó la política.
Meloni, proveniente de la derechista Alianza Nacional, explicó que, desde ayer, los italianos han recibido grandes muestras de apoyo de ciudadanos brasileños que no comparten la opinión del Tribunal Supremo de su país.
Cesare Battisti fue condenado en 1993 a cadena perpetua por un tribunal italiano por los homicidios de dos policías, un joyero y un carnicero cometidos entre 1977 y 1979 y presuntamente cometidos por él.
Battisti, que siempre se declaró inocente, se encontraba ya huido en Francia, donde permaneció como refugiado político hasta 2004, año en el que huyó a Brasil cuando el Gobierno de París se disponía a revocar esa condición para entregarlo a Italia.
El exactivista fue capturado en marzo de 2007 en Río de Janeiro, donde estuvo escondido durante tres años, mediante una operación conjunta de agentes de Brasil, Italia y Francia.
Italia pidió su extradición a Brasil, pero ya el pasado año, el por entonces presidente Luiz Inácio Lula da Silva se mostró contrario. Ayer el Tribunal Supremo Federal la rechazó y le puso puso en libertad.
