Nos hemos olvidado de un hecho simple, habitamos este hermoso planeta porque este así lo ha permitido y en cualquier momento puede revocarnos el permiso. Los desastres naturales acontecidos en los últimos años no pueden ser coincidencia, la tierra nos manda señales de que no estamos cumpliendo con nuestra parte del trato, de que hemos demostrado ser incapaces de mantener un orden, un balance y que al contrario de nosotros, no nos necesita para existir.
Imágenes satelitales tomadas por la NASA, muestran la profunda huella que ha dejado el paso destructor de nuestra especie, observen:
La severa y constante sequía del Mar Aral en los últimos 9 años, ha llevado a este mar al punto del desvanecimiento. Decisiones tomadas hace 60 años como el desvío de agua de los río Amu Daria y Sir Daria para regar cultivos en Uzbekistán y Kazajastán, han tenido repercusiones desastrosas.
Los bosques del Mato Grosso en Brasil, han ido desapareciendo en los últimos años. La vegetación aparece en rojo y el área desalojada en beige. La agricultura mecanizada para cultivos como la soya ocupó el lugar de 30 millones de metros cuadrados de bosque en tres años.
En Iraq largas áreas de las marismas de Mesopotamia en la frontera con Irán como parte de un estrategia política contra los “árabes de las marismas”. Las imágenes son de 1973 al año 2000 con las marismas en café rojizo.
La reserva de Lomas Aparcio de las mariposas monarca en México ha perdido el 3.3 % de su vegetación en sólo 4 años debido a la tala indiscriminada.
Es impactante ver de manera gráfica las repercusiones de nuestro estilo de vida, creo que es prueba suficiente de que no podemos seguir así, tenemos que ser conscientes del daño que hacemos y tratar de repararlo cuanto antes, de lo contrario no creo que podamos seguir habitando este planeta.