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Morales sostuvo que las reservas del país, que llegan a 10.000 millones de dólares según datos oficiales, servirán “sólo para producir más” y lamentó que la exigencia laboral, liderada por la Central Obrera Boliviana (COB), haya provocado un conflicto que ya cumple dos semanas.
“Jamás podemos engañar a los trabajadores, el único problema es que una reivindicación la convierten en una ambición”, dijo el mandatario en un acto público realizado en el municipio cochabambino de Quillacollo (centro), donde entregó obras.
Entre tanto, en La Paz, la capital administrativa del país, al menos cuatro ministros del gabinete de Morales mantienen intensas conversaciones con la directiva de la COB para desactivar una ola de protestas que incluyó el corte de varias rutas estratégicas del país.
No obstante, la demanda salarial frena la suscripción de un acuerdo definitivo entre ambas partes. “Ahí nos hemos trancado”, reconoció Morales.